La goleada sufrida por Atlético Nacional ante Millonarios en la jornada 12 de la Liga BetPlay dejó mucho más que un resultado adverso. El 3-0 en El Campín evidenció falencias profundas en el equipo y desató una ola de reacciones, entre ellas la de Faustino Asprilla, quien no se guardó nada al analizar el presente del conjunto Verdolaga.
El histórico exdelantero apuntó directamente contra el grupo, cuestionó la gestión interna del plantel y lanzó una crítica puntual que rápidamente encendió el debate en el entorno del club.
Un camerino señalado y decisiones que no llegan
Para el Tino Asprilla, el problema de Atlético Nacional no pasa únicamente por lo futbolístico. En su análisis, dejó claro que dentro del grupo hay situaciones que el cuerpo técnico conoce, pero no ha logrado corregir.
«Arias sabe los problemas de Nacional, sabe que hay jugadores que son insoportables y que manejan el grupo. Él tuvo la posibilidad de tomar decisiones, pero también es consciente de la situación y creo que le ha faltado mano duro adentro».
Sus palabras reflejan una preocupación mayor: la falta de control en el camerino y la influencia de ciertos futbolistas que, según su visión, condicionan el rumbo del equipo.
Críticas al confort y la falta de enfoque
El exjugador también cuestionó el ambiente que rodea al plantel, señalando que existe un exceso de comodidad que termina afectando el rendimiento dentro del campo.
«Estos manes están en pleno confort, viven en Medellín que eso está lleno de mujeres lindas, les pagan fortunas, se creen los más bonitos y se olvidan de las prioridades».
Este señalamiento apunta directamente a la mentalidad del grupo, en un momento donde los resultados no acompañan y la exigencia del club requiere otro tipo de respuesta.
La jugada que desató la reacción más fuerte
Más allá de sus críticas generales, Faustino Asprilla fue puntual al referirse a una acción específica del partido, señalando a Andrés Felipe Román por su comportamiento en el segundo gol de Millonarios.
«La actitud de Román en el segundo gol es increíble, si yo hubiera estado dentro de la cancha hubiéramos salido a trompadas. Como es posible que Román vea a Sebastián Valencia caerse, pararse, acomodarse para tirar nuevamente el centro y Román no lo ataca, ni siquiera lo incomoda; yo veo eso y me le tiro encima y no lo dejo levantar, lo reviento».
La contundencia de sus palabras deja en evidencia el nivel de inconformidad con lo mostrado por el equipo en un partido que terminó siendo ampliamente dominado por el rival.
El golpe en El Campín que cambió el foco
La derrota en el estadio Nemesio Camacho El Campín no solo dejó un marcador doloroso para Atlético Nacional. También expuso una fractura emocional que comienza a sentirse en el entorno del club.
El 3-0 ante Millonarios, sumado a antecedentes recientes, provocó un cambio en la narrativa: por primera vez en mucho tiempo, las críticas dejaron de centrarse únicamente en la dirigencia o el cuerpo técnico y empezaron a apuntar directamente a los jugadores.
Un nombre propio entra en el centro del debate
Dentro de ese nuevo escenario, uno de los focos principales ha sido Alfredo Morelos, un futbolista que durante meses contó con respaldo casi total, incluso en momentos de bajo rendimiento.
Ese blindaje, sin embargo, parece haberse roto.
Las reacciones tras el partido evidenciaron un giro claro:
- Críticas directas a su rendimiento
- Cuestionamientos a su actitud en partidos clave
- Reclamos por su desconexión en momentos determinantes
Por primera vez, el entorno dejó de justificarlo y comenzó a exigirle. Y en un club como Atlético Nacional, ese cambio de percepción puede marcar un antes y un después.
Un momento crítico que exige respuestas
La combinación de resultados negativos, críticas internas y presión externa coloca a Atlético Nacional en un punto delicado de la temporada.
Las palabras del Tino Asprilla no solo reflejan molestia, sino que también exponen una realidad que empieza a ser difícil de ocultar: el equipo no responde como se espera y las decisiones, tanto dentro como fuera del campo, serán determinantes para evitar que la crisis se profundice.




