El ruido externo existe. La inconformidad de un sector de la hinchada también. Sin embargo, en la cúpula de Atlético Nacional la determinación es firme: Diego Arias seguirá al frente del equipo, al menos durante lo que resta del semestre. Así quedó claro tras las recientes declaraciones del gerente deportivo, Gustavo Fermani, quien abordó el tema sin rodeos en entrevista con Win Sports.
El mensaje institucional no deja espacio para interpretaciones ambiguas. Pese al debate que rodea al actual entrenador, la dirigencia sostiene su proyecto y respalda plenamente el proceso que comenzó hace apenas unos meses.
El respaldo público y frontal de Gustavo Fermani
Durante su intervención televisiva, Fermani fue directo cuando le consultaron por la continuidad del entrenador. Sin medias tintas ni fórmulas diplomáticas, el dirigente argentino expresó:
«Diego está con nosotros y tiene el apoyo de quienes toman las decisiones en Atlético Nacional; estamos contentos con su trabajo y podemos palpar todos los días su crecimiento y manejo de grupo. Yo hablo con él a diario y me quedo tranquilo porque Diego es un entrenador flexible que está dispuesto a jugar varios módulos tácticos de acuerdo al rival que tenga en frente».
La declaración despeja, al menos desde lo institucional, cualquier versión sobre un posible relevo inmediato. Para la dirigencia, el crecimiento del técnico y su manejo del grupo son argumentos suficientes para sostener el proceso.
No obstante, en el entorno del club muchos interpretaron la respuesta como parte del libreto habitual que suelen utilizar los directivos cuando enfrentan este tipo de cuestionamientos. La verdadera prueba, según algunos analistas, estaba por llegar.
El partido ante Millonarios y la presión del entorno
El foco inevitable se trasladó al compromiso crucial frente a Millonarios FC por Copa Sudamericana, programado para el 4 de marzo en el estadio Atanasio Girardot. El duelo tiene implicaciones deportivas y económicas de alto impacto: el ganador continuará con vida en competencias internacionales, mientras que el eliminado se quedará sin acción fuera del país durante el resto de 2026.
La magnitud del encuentro llevó a que los periodistas plantearan una pregunta directa: ¿depende la continuidad de Diego Arias de ese resultado?
La respuesta de Fermani fue incluso más contundente que la anterior:
«¡De ninguna manera! nuestra planificación con Diego no depende de ese partido; no podemos negar la importancia y todo lo que se juegan ambos equipos ese día; pero nosotros tenemos una hoja de ruta debidamente trazada para el resto del semestre; claro que queremos clasificar a la fase de grupos de Sudamericana, pero si no se dá, seguiremos adelante con todo lo que hemos proyectado con este cuerpo técnico».
La postura oficial es clara: la planificación no está atada a un solo resultado. Aunque la clasificación a la fase de grupos de la Copa Sudamericana es un objetivo relevante, no condiciona el respaldo al entrenador.
«En carpeta siempre hay técnicos, pero en este momento Nacional no está buscando entrenador; la continuidad de Diego Arias no depende del juego de Sudamericana»: Gustavo Fermani, gerente deportivo de @nacionaloficial #MedioTiempoWIN🟢⚽🔥 pic.twitter.com/YdAfw5xRdE
— Win Sports (@WinSportsTV) February 20, 2026
El contexto que inquieta al hincha Verdolaga
La firmeza del discurso contrasta con la percepción de una parte de la hinchada. Para muchos seguidores del Rey de Copas de Colombia, la principal preocupación radica en la inexperiencia del técnico.
Hace apenas seis meses, Diego Arias dirigía el equipo Sub-20 del club. Fue ascendido como interino al primer equipo en septiembre del año pasado y, tras ese periodo, ratificado oficialmente hace apenas un mes. Su trayectoria como entrenador aún es corta, y eso alimenta el escepticismo en un club cuya exigencia histórica es máxima.
El hincha valora su pasado como jugador, su identificación con la institución y su compromiso. Sin embargo, algunos consideran que el bagaje todavía no es suficiente para afrontar los desafíos que implica conducir a Atlético Nacional en torneos locales e internacionales.
La única variable que podría cambiar el panorama
Aunque el respaldo actual es sólido y sincero, existe un escenario puntual que podría alterar el rumbo: el eventual regreso de Reinaldo Rueda Rivera.
El experimentado entrenador, considerado una leyenda viva del club, se encuentra libre tras su reciente salida de la selección de Honduras. Su vínculo con la institución es profundo: conquistó seis títulos, incluida la Copa Libertadores 2016, uno de los hitos más grandes en la historia reciente del club.
Hace dos meses, Atlético Nacional le presentó formalmente una propuesta para liderar el proyecto 2026. En ese momento, Rueda agradeció el interés, pero manifestó que necesitaba un receso debido al desgaste emocional tras la eliminación mundialista con Honduras.
El interés por su regreso no nació directamente del presidente Sebastián Arango ni de Fermani, quienes en su momento priorizaron otros perfiles, tanto nacionales como extranjeros. La iniciativa provino de los propietarios del club, la familia Ardila Lülle, quienes dejaron claro que las puertas estarán abiertas en el momento en que el entrenador decida volver.
Incluso, según se conoció, existe un plan de contingencia ya esbozado: en caso de concretarse el regreso de Rueda, Diego Arias podría pasar a ser su asistente técnico. La relación entre ambos es cercana, ya que Arias fue dirigido por Rueda durante su etapa como jugador y mantienen un vínculo profesional respetuoso.
Proyecto trazado y estabilidad en el corto plazo
Con todo este panorama, la conclusión es contundente. La continuidad de Diego Arias no depende del resultado frente a Millonarios FC, ni de la presión externa, ni del ruido mediático. Solo un eventual y voluntario regreso de Reinaldo Rueda podría alterar el escenario actual.
Mientras tanto, la dirigencia sostiene su hoja de ruta y ratifica su confianza en el cuerpo técnico. El proyecto institucional prioriza estabilidad y coherencia en la planificación deportiva para 2026.
Así las cosas, más allá del debate que se instala en la tribuna y en el análisis público, en la interna de Atlético Nacional no hay margen para la improvisación. La decisión está tomada. Y, salvo un movimiento extraordinario en el tablero, el timón seguirá en las mismas manos.




