Atlético Nacional resolvió en lo deportivo una situación compleja en su arco, pero en lo contractual apareció un nuevo obstáculo que hoy mantiene frenada la salida de Luis Marquínez. Cuando todo parecía encaminado para que el joven arquero sumara minutos en Deportes Tolima, una diferencia profunda entre club y jugador detuvo la operación y abrió un escenario inesperado en el mercado verdolaga.
La decisión inicial estaba tomada y ejecutada desde lo institucional, pero ahora el foco está puesto en un punto clave que Nacional considera innegociable.
El contrato, el eje del conflicto
El vínculo de Luis Miguel Marquínez Preciado con Atlético Nacional vence el 31 de diciembre de 2026. Desde hace varias semanas, la dirigencia verdolaga viene insistiendo en una renovación por dos años más como condición indispensable para proceder con su préstamo.
El razonamiento del club es claro: si Nacional cede al arquero por un año con su contrato actual, Marquínez se iría a Ibagué y finalizaría allí su vínculo, quedando libre y sin dejar ningún rédito económico al club que lo formó. En la práctica, sería una pérdida patrimonial que en Nacional no están dispuestos a asumir.
Con la renovación firmada, el Verdolaga se asegura dos escenarios favorables: o el regreso del jugador tras el préstamo para usarlo en lo deportivo, o la posibilidad de venderlo en el futuro y recibir un ingreso económico.
La molestia del jugador y la llegada de Cataño
El problema es que Marquínez no quiere renovar antes de salir. El arquero, de 22 años, está molesto con la situación que atraviesa en el club, tras varios años como suplente dentro de un proceso de formación que parecía encaminado a darle más protagonismo en 2026.
Según su entorno, al jugador se le había manifestado que este año tendría mayor participación en el primer equipo, algo que él daba casi por hecho. Sin embargo, la llegada de Kevin Cataño cambió por completo el panorama. Marquínez consideraba que él era el arquero proyectado para relevar en el mediano plazo a David Ospina y Harlen Castillo, y no esperaba que Nacional invirtiera en otro guardameta joven.
Ese movimiento fue interpretado por el jugador como una señal de desconfianza, lo que detonó su negativa a renovar en este momento.
Tolima, sí… pero sin renovar
Desde lo personal, Marquínez no ve con malos ojos ir a Deportes Tolima por un año. El proyecto deportivo, la posibilidad real de sumar minutos y un calendario exigente con Liga, Copa Colombia y Copa Libertadores le resultan atractivos.
No obstante, su postura es firme: no quiere extender su contrato con Nacional antes del préstamo. Incluso, el arquero contempla escenarios extremos si el club no cede a su posición. Está dispuesto a quedarse como cuarto arquero durante todo el año o, incluso, a entrenar únicamente en la sede deportiva, cumplir el año restante de contrato y quedar con el pase en su poder al finalizar 2026.
La preocupación en la interna verdolaga
Este giro inesperado encendió las alarmas en Atlético Nacional. Desde la dirigencia consideran que el cambio de postura del jugador es preocupante y trabajan intensamente para convencerlo de que la mejor decisión para su carrera es renovar y salir a préstamo.
El mensaje que le han transmitido es claro: firmar la renovación, jugar en Tolima, regresar fortalecido y competir legítimamente con Kevin Cataño, o incluso quedar en vitrina para una futura transferencia. Para el club, ese camino beneficia a todas las partes y evita una ruptura innecesaria.
Higuita, clave en el intento de mediación
En medio de este escenario, Nacional tomó una decisión simbólica y estratégica. El club encomendó a René Higuita, leyenda verdolaga y actual integrante del proyecto institucional, que se acerque directamente a Marquínez para aconsejarlo.
Higuita le ha transmitido la importancia de ser agradecido con el club que lo formó, que invirtió tiempo y recursos en su desarrollo, y le ha insistido en que un año a préstamo en Tolima puede ser determinante para su crecimiento profesional. La idea es que regrese más fuerte, con rodaje y confianza, listo para disputar el puesto o dar un salto mayor en su carrera.
Un desenlace aún abierto
Por ahora, la salida de Luis Marquínez está completamente detenida. Todo depende de si el arquero acepta renovar su contrato o si mantiene su postura, incluso a costa de un año sin competencia real.
Atlético Nacional busca una solución dialogada, pero el tiempo corre. El mercado avanza y una decisión que parecía resuelta hoy se convirtió en uno de los temas internos más delicados del Verdolaga en este inicio de 2026.
