Por qué el DIM eligió a Daniel Cataño y no se quedó con Jarlan Barrera: razón revelada

Decisión de mercado, análisis deportivo y una apuesta a largo plazo en el mediocampo del Poderoso

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La situación del mercado de fichajes que se definió en el DIM | FOTOS: INDEPENDIENTE MEDELLÍN

En cada mercado de fichajes, el DIM se enfrenta a decisiones que no siempre son evidentes desde afuera. Algunas pasan desapercibidas; otras, como la elección entre dos futbolistas de talento probado, generan debate inmediato. Ese fue el caso de Daniel Cataño y Jarlan Barrera, dos jugadores de perfil creativo que estuvieron sobre la mesa al cierre de la temporada pasada.

El DIM tuvo la posibilidad de extender la estadía de Jarlan Barrera tras un semestre en el club, pero optó por no hacerlo. En su lugar, decidió avanzar por el regreso de Daniel Cataño, una operación más compleja y de largo plazo. La explicación llegó desde la dirigencia, con un mensaje claro sobre el proyecto deportivo y la visión a futuro.

El paso de Jarlan Barrera por el DIM y la opción que no se ejecutó

Jarlan Barrera jugó un semestre con el Independiente Medellín bajo un acuerdo de préstamo. En ese vínculo existía una cláusula que permitía ampliar su permanencia por un año, una alternativa que el club analizó al cierre del campeonato.

Sin embargo, tras la final perdida y el balance general del semestre, el DIM decidió no ejecutar esa opción. La decisión no respondió a un solo factor, sino a un análisis integral del proyecto, del mercado y de las oportunidades que empezaron a aparecer en diciembre.

La explicación oficial desde la dirigencia del DIM: por qué Cataño y no Jarlan

El encargado de explicar la decisión fue Federico Spada, director deportivo del club, en entrevista con Win Sports. Su relato dejó claro que no se trató de una determinación improvisada.

Según Spada, el punto de quiebre fue la posibilidad concreta de repatriar a Daniel Cataño, quien en ese momento brillaba en el Club Bolívar. “Hemos visto que existía la posibilidad de traerlo de vuelta. Era 18 o 19 de diciembre. Fue una negociación larga con él. Fue el mejor jugador de Bolívar”, detalló el directivo.

La aparición de Cataño en el radar cambió por completo el escenario. Ya no se trataba solo de evaluar la continuidad de Jarlan, sino de decidir entre dos perfiles similares con contextos contractuales muy distintos.

Una operación distinta: compra y no préstamo

A diferencia del caso de Jarlan Barrera, la llegada de Daniel Cataño no se dio mediante un préstamo. El DIM compró sus derechos deportivos, asumiendo una operación más exigente desde lo económico y contractual.

“Bolívar hizo un esfuerzo importante por ficharlo y con nosotros no fue una operación fácil. Fue una compra de nuestra parte”, explicó Spada. Ese detalle revela la magnitud de la apuesta: el club priorizó una inversión a largo plazo sobre una continuidad temporal.

El deseo del jugador y el vínculo con el Poderoso

Otro factor determinante fue la postura del propio Cataño. Desde la dirigencia resaltaron su interés genuino por volver al Medellín, club en el que ya había tenido un primer ciclo. “Es un jugador hincha del club, quería volver”, afirmó Spada. Ese componente emocional y de identificación con la institución también pesó en la balanza, especialmente en un proyecto que busca estabilidad y sentido de pertenencia.

El rol de Alejandro Restrepo en la decisión

En la explicación oficial también hubo espacio para aclarar el papel del entrenador Alejandro Restrepo. Spada fue enfático en que Jarlan Barrera sí era del gusto del técnico.

“Él siempre ha querido a Jarlan. Su llegada fue una petición suya, lo tuvo en Nacional, ganaron la Copa juntos”, explicó, recordando el antecedente exitoso que ambos compartieron.

Restrepo necesitaba un mediapunta con capacidad para jugar por dentro y también como extremo, un perfil que Jarlan cumplía. Sin embargo, la aparición de Cataño ofreció una alternativa que el club consideró prioritaria.

La ironía del debut: la lesión de Daniel Cataño

La historia tuvo un giro inesperado cuando Daniel Cataño se lesionó en el partido de su debut oficial con el DIM. Ingresó en el segundo tiempo y tuvo que salir minutos después por una molestia muscular, un hecho que inevitablemente reactivó el debate alrededor de la decisión tomada.

Sin embargo, desde el club entienden este episodio como una circunstancia puntual, no como un argumento que invalide la apuesta realizada.

Una decisión de proyecto, no de corto plazo

La elección entre Jarlan Barrera y Daniel Cataño no fue un juicio de talento, sino una decisión de proyecto. El DIM optó por invertir en un jugador que podía convertirse en eje del equipo durante varias temporadas, incluso asumiendo riesgos en el camino.

Más allá de la lesión inicial, el club sostiene que la prioridad fue construir con visión de futuro, entendiendo que el mercado ofrece oportunidades que no siempre se repiten. En ese contexto, la llegada de Cataño representa una apuesta estratégica que va más allá de un semestre y explica por qué el DIM decidió mirar hacia adelante en lugar de extender un ciclo ya evaluado.