América de Cali entra en la fase más determinante del semestre con dos frentes abiertos: la pelea por clasificar en la Liga BetPlay y el inminente arranque de la fase de grupos de la Copa Sudamericana. Se viene el tramo más intenso del calendario, con partidos decisivos y una carga emocional alta. Sin embargo, en medio de ese contexto competitivo, surgió una situación incómoda que ha comenzado a generar ruido interno: una diferencia económica entre el plantel profesional y la dirigencia encabezada por Tulio Gómez, máximo accionista, y su hija Marcela Gómez, actual presidenta del club escarlata.
Premios: la diferencia que supera los 1.000 millones
El origen del distanciamiento está en el porcentaje de premios que recibiría el grupo de jugadores por la participación en la Copa Sudamericana. Según reveló el periodista Jaime Orlando Dinas, la dirigencia ofrece un 15%, mientras que el plantel solicita hasta un 40%.
El punto clave está en aterrizar estas cifras a la realidad actual del club. América de Cali ya aseguró ingresos por:
- USD 1.125.000 (fase previa + fase de grupos)
Sobre ese monto:
- 15% ofrecido por la dirigencia: USD 168.750 ($624.375.000 COP)
- 40% solicitado por los jugadores: USD 450.000 ($1.665.000.000 COP)
La diferencia entre ambas posturas es contundente:
- USD 281.250, es decir, $1.040.625.000 COP
No se trata de una brecha menor. En la mitad del desacuerdo hay más de 1.000 millones de pesos, una cifra que dimensiona por completo el nivel de tensión entre las partes, incluso antes de que el equipo avance de ronda y, probablemente, aumenten los ingresos.
El malestar de la hinchada escarlata con la plantilla
La situación no ha pasado desapercibida entre los seguidores del equipo. Por el contrario, ha generado un fuerte malestar en buena parte de la hinchada de América de Cali, que ha dirigido sus críticas principalmente hacia el grupo de jugadores.
El argumento de los aficionados es claro: consideran que los futbolistas ya perciben salarios elevados en comparación con la realidad de la mayoría de trabajadores del país. A esto se suma un punto sensible: esta plantilla aún no ha logrado conquistar un título reciente para la institución, lo que, según los hinchas, hace más difícil de entender este tipo de exigencias económicas.
Además, hay un factor que inquieta especialmente al entorno escarlata: el timing. Para muchos, abrir este tipo de discusión justo cuando el equipo entra en el momento más exigente del semestre es inoportuno. Existe la percepción de que este tipo de tensiones podría afectar la concentración, distraer al grupo y terminar impactando el rendimiento deportivo en instancias clave.
Lo que está en juego: los premios de la Copa Sudamericana
Más allá del conflicto actual, el contexto económico de la Copa Sudamericana deja claro por qué esta discusión toma tanta relevancia. A medida que el equipo avance, los ingresos crecen de forma considerable:
- Fase previa: entre USD 225.000 y 250.000
- Fase de grupos: USD 900.000
- Octavos de final: USD 600.000
- Cuartos de final: USD 700.000
- Semifinales: USD 800.000
- Subcampeón: USD 2.000.000
- Campeón: USD 6.500.000
Estas cifras explican el trasfondo del desacuerdo: no solo se discute sobre lo ya asegurado, sino sobre un potencial económico mucho mayor si el equipo logra avanzar en el torneo.
Un pulso que llega en el peor momento
En definitiva, América de Cali se enfrenta a un doble desafío: competir al máximo nivel en dos torneos exigentes y, al mismo tiempo, gestionar una diferencia interna que ya empieza a escalar en lo mediático y en lo emocional.
La tensión está instalada. De un lado, la dirigencia busca mantener el control financiero; del otro, los jugadores apuntan a una mayor participación en los premios. En el medio, una hinchada inquieta que exige resultados y cuestiona el momento elegido para este pulso.
Con el calendario apretando y los objetivos deportivos en juego, la gran incógnita es si el equipo logrará aislar este ruido externo o si, por el contrario, esta diferencia terminará teniendo impacto dentro de la cancha.
