El debate alrededor del Balón de Oro suele dejar opiniones encontradas, pero no siempre los protagonistas hablan con tanta claridad como lo hizo Raphinha. El jugador del FC Barcelona reconoció abiertamente su molestia con la elección final del galardón y explicó por qué considera que su temporada merecía algo más que un lugar secundario.
Lejos de una queja vacía, Raphinha argumentó su postura con datos, títulos y regularidad. En una entrevista concedida a Sofascore, el brasileño puso sobre la mesa una reflexión que vuelve a encender un viejo debate: ¿debe el Balón de Oro premiar una sola competición o el rendimiento global de toda una temporada?
La molestia de Raphinha con el resultado del Balón de Oro 2025
Raphinha no ocultó su decepción. “Estaba molesto. Esperaba estar al menos entre los tres primeros”, confesó, dejando claro que sus expectativas eran altas tras el curso que firmó. Incluso fue más allá al evaluar su propio rendimiento: “Yo, personalmente, me habría colocado en el primer lugar. Yo me pondría primero”.
La sinceridad del brasileño llamó la atención porque no se trató de una reacción impulsiva. Su análisis fue directo, pero también medido, explicando que su frustración nace de la forma en que se interpreta el premio y no de una desvalorización del nivel de otros futbolistas.
El argumento central: un premio que no debería basarse en una sola competición
El eje del reclamo de Raphinha está en el criterio de valoración. Para el extremo, un galardón individual de esta magnitud no puede decidirse únicamente por lo ocurrido en una competición específica. “Un premio individual no puede ser basado solo por una competición”, afirmó con contundencia.
Desde su punto de vista, el Balón de Oro terminó inclinándose de manera excesiva hacia el impacto en la UEFA Champions League, dejando en segundo plano la regularidad, los títulos domésticos y el aporte sostenido durante toda la temporada.
Por qué Raphinha cree que mereció ser primero en la votación del Balón de Oro 2025
Raphinha detalló las razones que, a su entender, lo colocaban como el principal candidato. “Creo que yo merecí ser primero por lo que entregué durante toda la temporada; por los títulos que conquisté, por los números que logré y por todo lo que contribuí en el campo”.
Su reclamo no se basa únicamente en sensaciones. El brasileño fue uno de los jugadores más determinantes del Barcelona, aportando desequilibrio, liderazgo ofensivo y presencia constante en los momentos decisivos. Para él, ese peso sostenido en el tiempo debía tener un mayor reconocimiento.
Los números que respaldan la postura de Raphinha
Las estadísticas refuerzan el argumento de Raphinha. En la temporada 2024-25, el extremo cerró el curso con 34 goles y 26 asistencias, cifras que lo ubican entre los futbolistas más productivos del fútbol europeo.
No se trató solo de goles, sino de participación directa en una enorme cantidad de acciones decisivas. Su influencia se extendió a lo largo de toda la campaña, tanto en partidos grandes como en encuentros donde el Barcelona necesitó soluciones individuales para destrabar resultados.
El reconocimiento a Dembélé y Lamine Yamal
Pese a su molestia, Raphinha no desmereció el rendimiento de otros candidatos. De hecho, reconoció abiertamente el nivel de Ousmane Dembélé, quien finalmente se quedó con el galardón. “Si el premio se basa prácticamente en una sola competición, Dembélé merecía ganar, porque entregó una temporada espectacular”, admitió.
También tuvo palabras para Lamine Yamal, destacando que el joven talento del Barcelona firmó una campaña sobresaliente. Ese matiz refuerza la idea de que su crítica no apunta a los ganadores, sino al criterio utilizado.
El debate de fondo en el Balón de Oro: regularidad vs. picos de rendimiento
Las palabras de Raphinha reabren una discusión histórica en el fútbol moderno. ¿Debe premiarse al jugador que brilla en el escenario más grande o al que mantiene un nivel altísimo durante toda la temporada? Para el brasileño, la respuesta es clara: el Balón de Oro debería reflejar el impacto global, no solo los momentos culminantes.
En ese sentido, su temporada aparece como un ejemplo de constancia. Partido tras partido, fue protagonista, acumuló cifras y sostuvo al equipo en diferentes contextos competitivos.
Una postura que explica la ambición competitiva de Raphinha
Más allá del resultado, la declaración de Raphinha deja en evidencia su mentalidad. El extremo no se conforma con reconocimientos parciales y aspira a ser considerado el mejor cuando siente que su rendimiento lo avala. Su molestia no es resignación, sino ambición pura.
El brasileño cerró su reflexión dejando claro que acepta el resultado, pero no renuncia a su convicción: si el Balón de Oro premiara el desarrollo completo de una temporada, está convencido de que su nombre debía figurar en lo más alto.
