La última jornada de la fase de liga de la Champions League dejó un golpe inesperado para el Real Madrid. El empate en Lisboa frente al Benfica, sumado a otros resultados, sacó al equipo blanco del Top 8, obligándolo a disputar una ronda adicional y a asumir una mayor carga de partidos en el tramo decisivo de la temporada.
Más allá de lo estrictamente deportivo, la noche dejó una imagen poderosa puertas adentro. Kylian Mbappé tomó la palabra y realizó una autocrítica directa, dura y sin rodeos en entrevista con El Chiringuito TV. Sus declaraciones no buscaron excusas ni atajos discursivos: apuntaron a la actitud, la falta de determinación y a una manera de competir que, según él, no estuvo a la altura de lo que exige una noche de Champions.
El objetivo del Real Madrid en la Champions que no se cumplió
Mbappé comenzó su análisis poniendo en contexto lo que estaba en juego. Para el Real Madrid, terminar entre los ocho mejores no era un objetivo secundario, sino una meta estratégica. “No es normal lo que hemos visto hoy. Teníamos el objetivo claro de estar en los 8 para tener menos partidos, bajar la carga y tener dos partidos menos”, explicó el delantero francés.
Quedar fuera del Top 8 no solo implica disputar un playoff adicional, sino también asumir un desgaste físico y mental mayor. Mbappé dejó claro que el plantel era plenamente consciente de esa realidad y que, aun así, no respondió como debía.
Un primer tiempo que dejó al descubierto al Madrid ante Benfica
La parte más contundente de la autocrítica llegó al referirse al inicio del partido. Mbappé no suavizó el análisis ni protegió al grupo con frases hechas. “Empezamos este partido de manera muy floja. Ellos fueron mucho mejores que nosotros en el primer tiempo”, afirmó. Luego, lanzó una frase que retrató con crudeza lo ocurrido en el campo: “Si hoy nos vamos perdiendo 5-1, no sorprende a nadie acá”.
El diagnóstico fue claro: el Real Madrid fue superado desde el primer minuto y estuvo lejos de competir de igual a igual en una noche que exigía máxima concentración.
El gol final del Benfica y una palabra de Mbappé que impactó
Mbappé también se refirió a una acción puntual que, aunque no modificó el desenlace matemático, sí dejó una sensación negativa dentro del vestuario. “El último gol de ellos, para nosotros es una vergüenza. Al final, matemáticamente no nos cambia nada. Es la historia de una noche que tenemos que olvidar”.
El uso del término vergüenza refleja el nivel de exigencia con el que el francés evalúa al equipo. Para él, hay errores que no se miden solo en puntos o posiciones, sino en estándares competitivos que no se pueden negociar.
Mbappé sobre Real Madrid ante Benfica: “No fuimos a jugar un partido de Champions”
Uno de los pasajes más reveladores de la entrevista tuvo que ver con la mentalidad con la que el Real Madrid afrontó el encuentro.“A veces, como futbolistas estamos en una burbuja y no vemos bien las cosas. Fue una noche de Champions y nosotros no fuimos a jugar un partido de Champions en el primer tiempo”.
La frase expone una desconexión emocional y competitiva. Mbappé insistió en que el problema no fue táctico ni de calidad individual, sino de interpretación del contexto y de cómo se afrontan este tipo de escenarios europeos.
Los duelos perdidos y la falta de determinación
Lejos de señalar esquemas o decisiones desde el banquillo, Mbappé puso el foco en un aspecto básico del juego: la intensidad. “No es posible que cada duelo sea para Benfica. Es una cuestión de hombres, de determinación y de ganas de hacer ganar al equipo”.
Para el francés, el partido se decidió en los detalles más elementales: balones divididos, disputas físicas y actitud. “En el fútbol, un partido empieza al minuto 0 y no al minuto 45”, añadió, subrayando que reaccionar tarde no alcanza en la Champions.
Una derrota que Mbappé considera justa
La autocrítica no se quedó en la forma. Mbappé asumió el resultado como una consecuencia lógica de lo ocurrido en el campo. “La derrota es merecida porque no hemos jugado para ganar este partido”, sentenció. Y completó su análisis con una comparación directa: “Se ha visto que Benfica se jugaba la vida y nosotros no. Ese es el problema del partido”.
El contraste entre la urgencia del rival y la respuesta del Real Madrid fue, a su juicio, determinante para explicar el desenlace.
Un mensaje interno que sacude al vestuario madridista
Las palabras de Mbappé tuvieron un efecto inmediato. No hubo nombres propios señalados, pero sí una interpelación colectiva. Su autocrítica funcionó como un espejo incómodo para el vestuario, especialmente por el momento en el que llega y por la claridad del mensaje.
El francés habló desde un lugar de liderazgo y responsabilidad, asumiendo que el estándar del Real Madrid en Europa no admite medias tintas. La crudeza de sus declaraciones refuerza la idea de que el golpe de Lisboa dejó huella.
La Champions como examen de actitud para el Real Madrid
Quedar fuera del Top 8 y escuchar una autocrítica de este calibre expone un desafío que va más allá del sistema o los nombres. Mbappé dejó en evidencia que, para competir en la Champions, el Real Madrid necesita recuperar una mentalidad constante de máxima exigencia.
Sus palabras no buscaron polémica, sino marcar un punto de inflexión. El mensaje fue claro: sin determinación, intensidad y lectura correcta del contexto, el peso del escudo no alcanza. Y esa es, quizá, la exposición más directa que dejó la noche europea en Lisboa.




