El importantísimo triunfo del pasado domingo ante Atlético Nacional hizo pensar que el entrenador del Deportivo Cali había conseguido una bocanada de oxígeno de cara al resto del semestre. Sin embargo, en las últimas horas se pudo establecer que la situación del adiestrador samario continúa siendo crítica al frente del cuadro azucarero y que su salida del club estaría más cerca de lo que muchos imaginan.
Al interior del Deportivo Cali se analizan distintos escenarios para ponerle fin al vínculo contractual con el técnico, mientras de forma paralela ya se evalúan posibles reemplazos. El triunfo reciente maquilló en parte el ambiente, pero no modificó de fondo la percepción que hoy existe entre los directivos y propietarios de la institución.
Un respiro que no cambia el panorama
El ambiente laboral para Alberto Gamero no es sencillo. Los plazos para el DT se miden partido a partido y el crédito que alguna vez tuvo por parte de los nuevos dueños del club prácticamente se agotó. El resultado frente a Atlético Nacional otorgó algo de tranquilidad momentánea, pero no transformó el análisis estructural que se hace desde la dirigencia.
En la cúpula directiva consideran que el ciclo del entrenador está agotado y que solo una racha sostenida de triunfos podría estirar su continuidad durante el semestre. De hecho, en la interna del equipo se maneja la versión de que una derrota en el próximo compromiso ante Atlético Bucaramanga podría precipitar una decisión fulminante.
Los nombres que hoy pesan en la toma de decisiones dentro de la institución —el presidente Rafael Tinoco, el gerente deportivo Felipe Restrepo y uno de los hombres fuertes de la junta directiva, Richard Lee— coinciden en que el equipo no ha mostrado la evolución esperada en relación con la inversión realizada. La victoria reciente se interpreta más como un alivio estadístico que como una señal real de cambio en la propuesta futbolística.
Tensiones contractuales y presión interna
Las cartas entre el entrenador y los directivos ya están sobre la mesa con total transparencia. El principal punto de fricción es económico. El técnico exige el pago completo de su contrato, al cual todavía le restan cerca de diez meses, mientras que desde el club se considera que esa cifra es demasiado elevada y se busca una salida intermedia que minimice el impacto financiero.
De acuerdo con lo informado por el periodista Javier Hernández Bonnet, de Blu Radio, desde adentro del club se estaría ejerciendo una presión considerable para que el estratega presente su renuncia y así facilitar una salida menos traumática en términos económicos. No obstante, el entrenador se mantiene firme en sus pretensiones contractuales.
El análisis que se hace al interior del club no se limita únicamente a los resultados. También se evalúa el funcionamiento colectivo, la identidad de juego y la relación entre inversión y rendimiento. Bajo esa óptica, incluso el triunfo ante Atlético Nacional terminó sumando argumentos para quienes consideran que el ciclo debe cerrarse.
La lectura directiva indica que buena parte del resultado se sostuvo en intervenciones decisivas del arquero peruano Pedro Gallese, más que en un dominio pleno del equipo. Para los propietarios, el Deportivo Cali debe imponer condiciones cuando juega como local, algo que —según su percepción— no se evidenció con claridad.
Martín Palermo toma fuerza en la baraja de candidatos
Con este contexto, en la interna del club se da casi por hecho que la salida del actual técnico es cuestión de tiempo. Por ello, la revisión de curriculums de entrenadores extranjeros y nacionales ya se encuentra cactiva.
Uno de los nombres que más fuerza ha ganado en las últimas horas es el de Martín Palermo, histórico exgoleador de Boca Juniors y hoy con una trayectoria interesante como director técnico. Tras su retiro como jugador, ha dirigido nueve equipos, y su última experiencia con Fortaleza de Brasil lo mantiene vigente en el radar internacional.
Actualmente se encuentra sin club y, en un primer sondeo informal, se mostró dispuesto a escuchar la propuesta del Deportivo Cali. No obstante, dejó claro que su prioridad no estaría enfocada en el fútbol colombiano. Además, el hecho de que el conjunto vallecaucano no dispute torneos internacionales este año representa un punto en contra dentro de su evaluación personal. Aun así, no descartó sentarse a negociar en caso de recibir una oferta formal.
Otros dos perfiles que seducen: el juego de los Lucas
Además de Palermo, existen otros dos entrenadores que han sido analizados con detenimiento. Ambos comparten nombre, pero ofrecen perfiles distintos y con matices atractivos para los propietarios del club.
Por un lado aparece Lucas Pusineri, actualmente vinculado con Central Córdoba de Argentina. Su principal fortaleza radica en el recuerdo positivo que dejó durante su anterior paso por el Deportivo Cali (2019), donde generó buenas sensaciones futbolísticas y conectó con la afición.
Además, en aquella etapa logró potenciar el rendimiento del delantero argentino Juan Ignacio Dinenno, un antecedente que suma puntos a su favor dentro de la evaluación técnica. El gran obstáculo es su contrato vigente y la complejidad de negociar su salida en plena competencia.
El otro nombre es el del bogotano Lucas González Vélez, actualmente al frente de Deportes Tolima. Su metodología de trabajo, enfoque analítico y propuesta ofensiva resultan altamente atractivos para los dueños del club.
Existe además un componente simbólico que genera interés: su salida años atrás de América de Cali, máximo rival del cuadro azucarero. Verlo triunfar en el Deportivo Cali añadiría un ingrediente emocional y mediático que no pasa desapercibido en las conversaciones internas.
Sin embargo, al igual que Pusineri, su vínculo contractual y la intención firme de Deportes Tolima de mantenerlo en el cargo complican cualquier intento de negociación en el corto plazo.
El extraño caso de Rafael Dudamel
Un punto que llama poderosamente la atención es la ausencia, por ahora, de Rafael Dudamel en la lista de candidatos prioritarios. El entrenador venezolano goza de gran reconocimiento entre la afición del Deportivo Cali, no solo por haber sido campeón como jugador en 1998, sino también por conquistar un título de liga como técnico en 2021.
Pese a ese respaldo popular, su nombre no ha sido considerado en esta primera fase de evaluación. Las razones expuestas obedecen estrictamente a criterios deportivos y estratégicos.
Primero, se analiza que, aunque logró el campeonato en 2021, su gestión posterior en 2022 dejó resultados negativos que incidieron en complicaciones relacionadas con la tabla del descenso, situación de la que el club aún no ha podido salir.
Segundo, su modelo ofensivo no termina de convencer a quienes hoy estudian los perfiles disponibles. Se considera que prioriza ataques al espacio y transiciones rápidas, mientras que la actual nómina del Deportivo Cali estaría diseñada para un fútbol de posición, asociaciones cortas y triangulaciones constantes, un esquema donde su historial como técnico presenta algunas dudas.
Un cierre de ciclo que parece inevitable
Todo indica que el desenlace es cuestión de tiempo. La dirigencia avanza en evaluaciones paralelas: por un lado, la negociación contractual con el actual entrenador; por el otro, la búsqueda de un nuevo líder para el proyecto deportivo.
La combinación de resultados irregulares, tensiones económicas y diferencias en la lectura futbolística ha colocado al Deportivo Cali en una etapa de transición que podría redefinir su rumbo en los próximos meses. Mientras tanto, nombres de peso internacional, técnicos con pasado exitoso en la institución y perfiles emergentes continúan orbitando alrededor de una decisión que marcará el futuro inmediato del club verdiblanco.
