Las imágenes ampliamente difundidas en redes sociales, en las que Frank Fabra aparece cantando El Pregón Verde, histórica canción de Atlético Nacional, sacudieron de manera inmediata las estructuras internas del Deportivo Independiente Medellín. Aunque el hecho en sí ya es de conocimiento público en todo el país, en el DIM el foco no ha estado en revivir la polémica, sino en evaluar con cabeza fría las implicaciones contractuales, deportivas y de manejo institucional tras lo ocurrido.
Por estas horas, en el cuadro Poderoso se analizan los caminos posibles y se consolida una postura clara frente a un jugador que acaba de regresar al club, pero que quedó envuelto en una tormenta mediática inesperada, justo antes de su presentación oficial.
Un contrato corto, firmado horas antes del estallido
Uno de los puntos centrales del análisis interno pasa por el vínculo contractual. Frank Yusty Fabra regresó al DIM luego de una década en Boca Juniors, tras negociaciones exigentes que desembocaron en un contrato de apenas cinco meses. La duración limitada del acuerdo respondió a los elevados números solicitados por el futbolista, por lo que las partes pactaron un periodo inicial hasta junio, con evaluación de rendimiento y una eventual renegociación en julio.
Un detalle clave es que Fabra estampó su firma definitiva 24 horas antes de que el video se hiciera público. Aunque ya venía entrenando con el plantel desde hacía dos semanas, su oficialización como nuevo jugador del DIM se produjo el 3 de febrero de 2026, lo que ubica el caso dentro de un marco legal claro: al momento del escándalo, el futbolista ya tenía un contrato vigente con la institución.
Buenos días ☀️
¿Este video de Frank Fabra es real? pic.twitter.com/tRsAo9wlkK
— Gustavo López (@guslopezinfo) February 5, 2026
El contexto del video y la postura institucional
En la interna del Independiente Medellín hubo molestia inicial, pero también una lectura serena del contexto. Los directivos entendieron que el video corresponde a la segunda semana de diciembre de 2025, cuando Fabra era agente libre, no había iniciado negociaciones con el club y no tenía vínculo alguno con el DIM.
Desde la óptica institucional, se reconoce que cualquier profesional está en libertad de simpatizar por el equipo que desee. El punto sensible, aclaran en el club, es el comportamiento y la identificación pública una vez existe un vínculo contractual, algo que, en este caso, no aplicaba al momento en que se grabaron las imágenes.
La reacción del hincha y la charla clave con Fabra
Donde el impacto fue más fuerte, sin duda, fue en la hinchada. La molestia de los aficionados del DIM fue inmediata y masiva, al punto de que una parte importante de los seguidores rojos pidieron abiertamente que Fabra no continuara en el club.
Ante este escenario, el presidente Raúl Giraldo, el gerente deportivo Federico Spada y el entrenador Alejandro Restrepo sostuvieron una extensa reunión con el jugador. Lejos de una charla tensa, los directivos quedaron gratamente sorprendidos por la postura de Fabra, su convicción de querer jugar en el DIM y su disposición para revertir la percepción negativa con hechos dentro del campo.
El futbolista reconoció que no fue acertado manifestar públicamente de qué equipo es hincha en Colombia, aunque reiteró que los hechos ocurrieron cuando era agente libre. Además, expresó su inconformidad por la filtración de un video antiguo que salió a la luz, de forma llamativa, horas antes de que el club se preparara para presentarlo oficialmente.
Presión, experiencia y una decisión tomada
Otro punto que tranquilizó a la dirigencia fue escuchar al propio Fabra asegurar que está preparado para absorber la presión y las posibles rechiflas en el estadio. El lateral recordó sus 10 años en Boca Juniors, donde enfrentó escenarios de alta exigencia y contextos adversos similares con una de las hinchadas más demandantes del mundo.
Con todos los elementos sobre la mesa, en el DIM se tomó una decisión preliminar clara: no se interrumpirá el contrato. Fabra se integrará de inmediato a los entrenamientos y será tenido en cuenta por Alejandro Restrepo siempre que el cuerpo técnico considere que está en condiciones físicas y futbolísticas para competir. El episodio del video no frenará, de momento, las proyecciones deportivas que el club trazó con su llegada.
Inicialmente se evaluó una posible rescisión de mutuo acuerdo, pero la determinación, la convicción y la actitud del jugador inclinaron la balanza hacia la continuidad y el manejo interno de la crisis.
Eso sí, hubo una consecuencia administrativa inmediata: el club decidió cancelar definitivamente la presentación oficial del futbolista en redes sociales, donde ya estaba preparado un material audiovisual recordando su primera etapa en el DIM en 2015.
Un cierre desde lo deportivo y lo institucional
Así, el Deportivo Independiente Medellín opta por blindar lo deportivo y sostener lo contractual, apostando a que el rendimiento y la respuesta de Frank Fabra dentro del campo sean el principal argumento para desactivar la polémica. El club entiende que el ruido externo no desaparecerá de inmediato, pero confía en que el tiempo, la coherencia interna y el compromiso del jugador terminen imponiéndose. En adelante, el balón y las decisiones de Alejandro Restrepo marcarán el pulso real de una historia que comenzó envuelta en controversia, pero que el DIM pretende reconducir desde el trabajo, la calma y la convicción institucional.
