En la habitual rueda de prensa previa a los compromisos del fin de semana, Alberto Gamero atendía las preguntas de rigor sobre el difícil duelo ante Millonarios, hasta que un tema alteró el libreto habitual. El nombre de Juan Pablo Patiño, lateral izquierdo que viaja a Santiago de Cali para firmar con el Deportivo Cali, apareció sobre la mesa y llevó al entrenador a fijar una postura clara, directa y sin rodeos.
Fiel a su estilo, el técnico samario sorprendió al reconocer públicamente que la llegada de Patiño no responde a una solicitud suya y que, desde su lectura del plantel, ese cupo pudo haberse utilizado en otra zona del campo.
Una incorporación que no era prioridad para Gamero
Gamero fue explícito al explicar por qué la eventual contratación no estaba dentro de sus planes deportivos. En su primera respuesta sobre el tema, dejó una declaración que marcó el tono del debate:
«Hay que ser realista y es que esa inversión se pudo haber hecho en otra posición; para el puesto de lateral izquierdo ya tengo a Andrés Correa y Juan Tello; entonces ahora se suma un tercer jugador para ese puesto; no me queda más que recibirlo y que compita sanamente por la titular con los otros dos muchachos».
Las palabras del entrenador evidencian que, para su idea de equipo, la banda izquierda ya estaba cubierta. En ese contexto, la llegada de Juan Pablo Patiño, de 27 años, se interpreta más como una decisión de escritorio que como una necesidad estrictamente futbolística planteada por el cuerpo técnico.
Bienvenido, pero no pedido
Pese a la franqueza de su primera intervención, Gamero buscó matizar el mensaje y dejar claro que su postura no implica un rechazo personal hacia el jugador. En una segunda respuesta, el DT apeló a su experiencia y a una visión más amplia de la gestión de grupo:
«Si llega es bienvenido y tendrá mi respaldo y apoyo; yo siempre confío en mis jugadores; me he manejado de la misma manera toda mi carrera y nunca le digo no a los directivos cuando ellos deciden hacer un fichaje por su cuenta; con el tiempo aprendí que uno nunca sabe cuándo le toca echar mano de algún jugador en específico, y sé que Patiño tiene condiciones y está feliz de llegar al Deportivo Cali; así que de mi parte es bienvenido».
Así, el entrenador dejó claro que, aunque no fue un refuerzo solicitado, Patiño competirá en igualdad de condiciones y contará con el respaldo del cuerpo técnico una vez se concrete su vinculación.
El refuerzo que Gamero sigue esperando
Antes de cerrar el tema, Gamero fue consultado sobre las posiciones que, desde su óptica, aún requieren atención en el mercado. La respuesta volvió a ser directa y coherente con lo que ha expresado en otras apariciones públicas:
«Nosotros estamos claros que necesitamos un extremo más; es una zona sensible donde hemos buscado por todas partes en los últimos días y no hemos podido encontrar el jugador que encaje en las características que queremos. Seguimos buscando para ese puesto; pero no ha sido nada fácil finiquitar ahí».
Con esta declaración, el entrenador dejó en evidencia que sus principales preocupaciones pasan por el frente ofensivo, un sector donde el Deportivo Cali todavía no logra cerrar la incorporación que desea.
Un negocio liderado desde la presidencia
La operación por Juan Pablo Patiño fue gestionada directamente por el presidente del club, Rafael Tinoco. Desde la dirigencia verdiblanca vieron en el lateral una oportunidad de mercado, luego de que el Club Nacional de Fútbol de Uruguay le informara al jugador que no sería tenido en cuenta, al menos, para el primer semestre del año.
El nombre de Patiño llegó a la mesa del Cali a través de su empresario y las conversaciones avanzaron con rapidez. El acuerdo contempla un préstamo por seis meses, sin cargo, lo que le permite al club uruguayo liberar cupo, con la expectativa de que el defensor pueda tener continuidad en el fútbol colombiano.
Ambas instituciones quedaron en volver a dialogar a mitad de año, según el desarrollo del jugador, con la posibilidad de una compra definitiva cercana a los 600.000 euros.
Una decisión final marcada por lo personal
En un primer momento, el negocio se trabó tanto por la postura de Gamero como por la intención inicial del futbolista de continuar su carrera fuera de Colombia. Sin embargo, Juan Pablo Patiño, oriundo de Santiago de Cali, terminó convencido por su entorno familiar para asumir este reto como una opción para relanzar su carrera.
El jugador ya alcanzó un acuerdo salarial con los Azucareros y, si supera los exámenes médicos previstos para este fin de semana, firmará su contrato y se convertirá oficialmente en nuevo jugador del Deportivo Cali, en medio de un contexto donde su llegada no deja indiferente ni al cuerpo técnico ni al entorno del club.
