La derrota frente a España en las semifinales del Mundial 2026 no solo dejó a Francia sin la posibilidad de luchar por el título. También marcó el inicio de una nueva etapa para una selección que deberá reinventarse en el banquillo, aunque probablemente no necesite una revolución profunda sobre el césped. Con el final del ciclo de Didier Deschamps ya confirmado, todas las miradas apuntan hacia un nombre que desde hace años acompaña cualquier debate sobre el futuro de Les Bleus: Zinedine Zidane.
El actual seleccionador pondrá punto final a su etapa este sábado en el Hard Rock Stadium de Miami, cuando Francia dispute el partido por el tercer puesto. A partir de ese momento comenzará oficialmente una transición que tiene como próximos objetivos la Eurocopa 2028 y el Mundial 2030, torneos para los que la Federación Francesa quiere mantener a la selección entre las grandes potencias del fútbol internacional.
Zidane, el gran favorito para tomar el relevo
Desde hace meses, el nombre de Zinedine Zidane aparece como el principal candidato para suceder a Deschamps. La leyenda francesa, campeón del mundo como jugador en 1998 junto al actual seleccionador, lleva más de cinco años alejado de los banquillos desde su salida de Real Madrid en 2021.
Pese a ese largo periodo de inactividad, el respaldo popular hacia Zizou sigue siendo enorme y diversos medios franceses e internacionales han informado sobre la existencia de conversaciones avanzadas con la Federación Francesa.
En marzo pasado, ESPN aseguró que existía un acuerdo verbal entre ambas partes. La información nunca fue desmentida oficialmente y el presidente federativo, Philippe Diallo, alimentó todavía más las especulaciones cuando fue consultado sobre el futuro seleccionador.
“Sí, conozco su nombre”, respondió Diallo sin revelar la identidad del elegido.
Si finalmente se concreta su llegada, Zidane asumirá el reto respaldado por un currículum excepcional:
- 3 Champions League con Real Madrid.
- 2 títulos de LaLiga.
- Múltiples conquistas nacionales e internacionales.
- Prestigio absoluto dentro del fútbol francés.
Una selección que no necesita una revolución
La gran ventaja para el próximo seleccionador es que Francia conserva una base de futbolistas en plena madurez competitiva. A diferencia de otros procesos de reconstrucción, el relevo generacional ya está en marcha y no obliga a una renovación traumática.
Entre los jugadores llamados a liderar el próximo ciclo destacan:
- Kylian Mbappé (27 años).
- Ousmane Dembélé (29 años).
- Michael Olise (24 años).
- Aurélien Tchouaméni (25 años).
- Manu Koné (25 años).
- Eduardo Camavinga (24 años).
A ellos se suma una nueva generación de enorme proyección que ya comenzó a dejar señales importantes en este Mundial:
- Désiré Doué (21 años).
- Rayan Cherki (22 años).
- Bradley Barcola (23 años).
La tarea de Zidane, o de quien finalmente asuma el cargo, no pasará tanto por reconstruir una plantilla como por potenciar un talento que, pese a su calidad individual, todavía no ha alcanzado todo el rendimiento colectivo que muchos esperaban.
El legado de Deschamps
La salida de Didier Deschamps pone fin a una de las etapas más exitosas en la historia del fútbol francés. Sin embargo, la paradoja es evidente: se marcha con números extraordinarios y, aun así, rodeado de críticas tras una nueva eliminación frente a España.
Deschamps deja registros históricos difíciles de igualar:
- 26 partidos dirigidos en Mundiales (récord histórico).
- 20 victorias y apenas 3 derrotas en Copas del Mundo.
- Campeón del Mundial 2018.
- Subcampeón del Mundial 2022.
- Campeón de la Liga de las Naciones.
- Finalista de la Eurocopa.
- Cuatro Mundiales consecutivos alcanzando al menos los cuartos de final.
Además, forma parte del selecto grupo de figuras que conquistaron la Copa del Mundo como jugador y entrenador, junto a Franz Beckenbauer y Mario Zagallo.
Un adiós entre elogios y cuestionamientos
Pese a semejante legado, la despedida de Deschamps tiene un sabor agridulce. La goleada sufrida ante España en semifinales reactivó cuestionamientos sobre el rendimiento de una generación considerada una de las más talentosas del planeta.
Muchos analistas consideran que Francia tiene futbolistas para dominar el fútbol internacional durante años, pero también coinciden en que el equipo ha mostrado dificultades para transformar ese potencial en un juego verdaderamente dominante.
Por eso, la llegada de un nuevo entrenador representa mucho más que un simple relevo en el banquillo. Francia busca una nueva energía, una nueva identidad y una nueva manera de aprovechar un talento que sigue estando entre los más impresionantes del fútbol mundial.
Después del encuentro por el tercer puesto en Miami, comenzará oficialmente la nueva era. Y todo apunta a que tendrá un rostro muy conocido: el de Zinedine Zidane, la gran leyenda que ahora podría asumir la misión de devolver a Les Bleus a la cima del fútbol mundial.
