Este mes, como cada cuatro años, el mundo del deporte tiene los ojos puestos en el evento atlético de alto nivel más importante los Juegos Olímpicos, que este año se realizará en París, con la participación de más de 10.500 deportistas, 206 países representados, 329 eventos y 32 deportes.
Asimismo, y cuando empieza la temporada Olímpica, fanáticos de todo el mundo se preguntan sobre la economía detrás de la organización de este tipo de eventos, así como la posibilidad de tener más cerca este evento masivo que se ha llevado a cabo dos veces en América Latina (México 1968 y Río 2016).
“Los Juegos Olímpicos de París 2024 van a marcar la tendencia para las ediciones venideras, por primera vez se aplicará la Olympic Agenda 2020 enfocada en reducir los costos que requiere la organización de un evento de este tipo, y serán los primeros posteriores a la pandemia del COVID-19, que impidió medir de manera real los ingresos de unas olimpiadas durante Tokio 2020”, aseguró Benito Pérez González, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja, UNIR.
En primer lugar, y en términos generales, universidades como la Universidad de Limoges analizó que el impacto económico puntual de esta cita olímpica estaría entre los 6.700 € millones y 11.100 € millones entre 2018 y 2034, derivado del aumento de infraestructura, el impacto hotelero, la creación de empleos (según el COI para Paris se crearon cerca de 181.000 nuevos puestos de trabajo), la venta de boletería, y el aumento del turismo a corto y largo plazo.
En lo que respecta a costos, el elemento más importante es la construcción de infraestructura para albergar los eventos deportivos (35 venues entre París, otras ciudades de Francia y Tahití), así como la llamada “Villa Olímpica”, donde se hospedan la mayoría de los atletas participantes y sus equipos de entrenamiento, lo que para París se tradujo en 82 edificios, con cerca de 3.000 apartamentos y hospedaje para más de 14.000 personas; según las autoridades francesas, el presupuesto total es de 8.900 € millones, con 4.500 millones dirigidos a infraestructura y 4.400 € millones a gastos operativos.
Finalmente, y en temas de futuras sedes, el Comité Olímpico Internacional (COI) lanzó en 2014 la Olympic Agenda 2020, modificada en 2023 con la Olympic Agenda 2020 +5, con la que buscaron reducir los costos en los que incurre un país y ciudad para ser sede de los Juegos Olímpicos, priorizando la utilización de venues existentes, así como autorizando la creación de escenarios desmontables, abordando uno de los problemas principales que tuvieron sedes como Rio, Sochi y Beijing, quienes invirtieron millones en escenarios que nunca volvieron a utilizar y que quedaron destinados al olvido.
En el caso de París, por ejemplo, se construyeron únicamente tres sedes, el Estadio Náutico, el Rocódromo, y la Arena Porte de la Chapelle, todos estos escenarios cuentan ya con un destino después de los olímpicos, y en materia de la Villa Olímpica, que será destinada para oficinas y residencias, con espacio para 6.000 trabajadores y 6.000 residentes, enfrentando la crisis residencial de la ‘Ciudad Luz’.
De igual manera, Pérez González declaró que “ser sede de los Juegos Olímpicos puede generar un impacto económico importante a corto, mediano y largo plazo, es una realidad, más, sin embargo, para llegar a ser sede hay un proceso importante atrás de inversión en infraestructura que pocos países pueden hacer, especialmente aquellos para los que representa un esfuerzo fuera de lo normal”.