De jugar en Europa para viajar a Sudamérica

Vinieron a dar una mano importante a clubes de tradición, conscientes de que quizás no tengan los mismos privilegios que en Europa, China o la MLS. Llegaron por la gloria deportiva, a cumplir sueños o a dar una mano a un fútbol que en su momento los catapultó al estrellato.

Varios regresan. Se dieron a conocer en esas ligas y ahora, curtidos en experiencia, quieren retribuirle un poco a ese país y los hinchas que en su momento los apoyaron cuando estaban despuntando en sus carreras deportivas.

Otros sencillamente quieren experimentar lo que representa jugar en Sudamérica, conocer más de cerca la cultura futbolera en países de tradición pudo más que los millones que les ofrecieron en otras ligas exóticas.

Particularmente, el fútbol de Brasil se ha movido bastante en el sentido de contratar jugadores que vienen de Europa. Y curiosamente se reforzó con futbolistas en su mayoría defensivos, como laterales. Flamengo lo hizo con Filipe Luis y Rafinha, marcadores de punta izquierdo y derecho quienes vienen de jugar con Atlético de Madrid y Bayern Múnich, respectivamente.

Sao Paulo no se quedó atrás. Dani Alves estremeció el mercado de fichajes en ese país y acto seguido fichó otro lateral, también diestro. Como su colega Filipe, Juanfran decidió jugar en Sudamérica, descartando otras posibilidades de ganar más dinero en países  cuyos clubes seguramente ofertaron mejor desde lo económico.

Muchas veces el dinero no lo es todo en la vida de un futbolista, en especial si ya lo han ganado en abundancia y suman títulos importantes dentro de sus carreras deportivas. La sola idea de vivir una experiencia única en un continente distinto les seduce, máxime si es con un equipo de marcada tradición.

Ese fue el impulso que motivó a Daniele de Rossi para aceptar la propuesta de Boca Juniors. El volante italiano se marchó de la Roma, el equipo de su corazón, con el que jugó durante 18 temporadas en forma ininterrumpida. Además, tuvo mucho bagaje en selección italiana, nada menos que campeón del Mundo en Alemania 2006.

El cuadro Xeneize también apeló a su chequera para traer desde el Viejo Continente al argentino Eduardo Salvio, quien regresó al fútbol de su país tras una experiencia de 9 años en Europa, resumida en sus pasos por Atlético de Madrid y posteriormente en el Benfica, donde vivió grandes temporadas.

Finalmente, Antonio Valencia. El ecuatoriano jugará con la Liga de Quito, luego de haberse ido muy joven a Europa (2005). Jugó con el Villarreal, Recreativo de Huelva y de allí a Inglaterra, donde militó primero con el Wigan y posteriormente pasó al Manchester United, club en el que fue gran figura y hasta capitán.