¿Te imaginas que en el fondo de algún cajón, junto al resto de monedas viejas, tengas un centavo que valga más de un cuarto de millón de dólares? Esto no es ciencia ficción, ya que esa moneda existe, aunque, eso sí, no es nada fácil de encontrar.
A mediados de los 70, cuando Estados Unidos se preparaba para celebrar su bicentenario, la Casa de la Moneda decidió hacer algo especial: acuñar una edición conmemorativa de sus monedas. Entre ellas, el cuarto de dólar se llevó un diseño diferente, con la imagen de un tamborilero colonial en el reverso, obra de Jack L. Ahr. Un cambio que rompía con la tradición y que, en su momento, fue toda una novedad.
No todas las monedas son iguales ni te darán el mismo cheque
Ten en cuenta que ni siquiera las monedas antiguas valen lo mismo; dependen de muchos factores. En este caso, en la parte frontal, se mantuvo el perfil de George Washington, pero con la inscripción «1776-1976» para marcar la ocasión.
Su producción comenzó en 1975 y se extendió hasta 1976. Fue una moneda que, desde el principio, llamó la atención de coleccionistas y curiosos. Pero incluso entre ellas no valen lo mismo porque no todas se fabricaron con los mismos materiales ni en los mismos lugares.
La Casa de la Moneda de Filadelfia y la de Denver produjeron versiones de cobre y níquel para el uso cotidiano. Mientras tanto, en San Francisco, se acuñaron versiones de plata con un 40% de pureza, destinadas a coleccionistas. Algunas se vendieron como piezas sin circular y otras en sets de prueba con acabados más refinados.
Y aquí está el truco: las que pasaron a la circulación no tienen un gran valor hoy en día. En cambio, las versiones de plata o con características especiales pueden alcanzar precios más altos, sobre todo si están en excelente estado.
¿Pueden valer una fortuna unas monedas de centavo?
A pesar de lo que puedas leer en internet, la gran mayoría de estos Bicentennial Quarters apenas sobrepasa su valor nominal de 25 centavos. Incluso aquellos que nunca se usaron y se conservan en perfecto estado, rara vez superan los 2 dólares en el mercado de coleccionismo.
Entonces, ¿de dónde viene la idea de que alguno podría valer 250.000 dólares? Algunas monedas salen con errores de acuñación y, cuando eso pasa, pueden convertirse en piezas muy buscadas por los coleccionistas. En el caso del Bicentennial Quarter, algunos errores que elevan su valor incluyen:
- Doble acuñación, donde los diseños aparecen ligeramente repetidos.
- Golpes fuera de centro, que hacen que la imagen esté desalineada.
- Monedas acuñadas en el tipo de disco metálico equivocado.
Si aparece un cuarto de dólar de 1976 con una de estas peculiaridades, su precio puede dispararse. De hecho, hay un caso documentado de una versión prueba sin la marca «S» de San Francisco que llegó a venderse entre 15.000 y 35.000 dólares.
Con qué monedas antiguas puedes ganar mucho dinero
Más allá de los errores, otro factor fundamental para determinar el precio es el estado de conservación. Cuanto mejor se vea una moneda, más alta puede ser su cotización. Aquellas que consiguen una calificación de MS-68 o superior en escalas de calidad pueden venderse por varios cientos o incluso miles de dólares.
Pero ojo, esto no significa que cualquier moneda vieja y brillante valga una fortuna.
Solo las que estén en condiciones impecables y tengan algún rasgo especial pueden realmente alcanzar precios elevados.
Es cierto que algunos cuartos de dólar han llegado a venderse por cifras impresionantes, pero la gran mayoría de los Bicentennial Quarters siguen siendo exactamente lo que fueron desde el principio: una moneda conmemorativa bonita, pero común.
Si tienes uno en casa y esperas hacerte rico con él, lo más probable es que solo valga 25 centavos. A menos, claro, que sea una versión rara o tenga un error especial. En ese caso, quizá sí tengas algo interesante entre manos.