Carlos Bacca no es titular en el Villarreal. Lo más complejo de todo es que el equipo no responde a la necesidad que tiene y sigue en la cuerda floja, con serias opciones de ser uno de los clubes que pierda la categoría.

El descenso del Villarreal es una posibilidad que tomar fuerza. De un susto (cuestión de una mala racha, dirían algunos) a una amenaza seria, con graves consecuencias en la medida en que el equipo no obtenga los resultados. Con o sin Carlos Bacca el equipo no levanta y este fin de semana, como local, cedió dos puntos por empatar frente al Espanyol.

Hasta el momento, en la carrera deportiva de Carlos Bacca no le ha tocado vivir la tensa situación de estar en un equipo con problemas de perder la categoría. Ni siquiera en la temporada anterior con el Villarreal. Los números de ahora son tan discretos, que con el empate de este fin de semana 2 – 2 con el Espanyol se quedó en 19 puntos. Para salir de la zona roja la diferencia ya está en cuatro unidades.

La angustia con la que juega sus compromisos es un detalle en su contra. En este compromiso la ventaja era de 2 – 0, era cuestión de sostener el resultado, pero dejó que el rival tomará fuerza. Un aire de grandeza inesperado en un plantel que venía de ser aplastado por el Real Madrid y eliminado en Copa del Rey a manos del Betis. La remontada del Espanyol emergió por la incapacidad de su rival para atenazar la ventaja.

Carlos Bacca, algo que ya es habitual con él, entró en el segundo tiempo a la hostilidad de un partido que ya estaba igualado. Poco para el atacante en la crisis más seria del Villarreal. Pasan las fechas y no hay respuesta. El Huesca, recién ascendido y el equipo con los números más malos de la temporada, ya está a 4 puntos de alcanzar al Submarino Amarillo.