Tiene 83 años y es el jugador más veterano de Inglaterra

La historia de Dickie Borthwick es todo un ejemplo de vida y de amor por el deporte porque con 83 años aún sigue jugando. Es el futbolista más veterano de Inglaterra, como lo han presentado en los recientes reportajes que le hicieron.

Destacan que juega con la intensidad y amor por el fútbol, como si tuviera 20 años. El fútbol siempre ha estado ligado a su vida. Nació en 1935 y en Escocia comenzó a jugar fútbol en clubes pequeños, con los cuales se dio cuenta que practicar este deporte era realmente placentero. Invergordon y después el Ross County, club que actualmente compite en la Scottish Premiership, fueron sus clubes en ese país antes de mudarse a Inglaterra, donde ha vivido desde entonces.

Ni siquiera estudiar ingeniería, profesión que luego desempeñaría, lo alejó del fútbol. Lo siguió jugando y cuenta en su trayectoria con 11 clubes en los cuales exhibió sus condiciones. Cabe aclarar que ninguno de estos equipos han sido representativos del fútbol inglés. Eso sí, Dickie Borthwick ha sido muy riguroso en el seguimiento a sus estadísticas.

Para él, su carrera deportiva ya va por los 72 años y durante ese tiempo ha disputado 1.600 partidos, con un total de 400 goles. También destaca que nunca ha sido expulsado, como hecho que pondera tanto como el valor de sus anotaciones.

Con el paso de los años comenzó a jugar en equipos de su categoría (senior) y a diferencia de sus demás compañeros, que pedían algún tipo de licencia para que no fueran a entrar fuerte en los balones divididos, Borthwick mantuvo una consigna intacta: “Trátenme como un jugador más, márquenme duro porque yo lo voy a hacer con ustedes”. Esto último, sin dejar de advertir que siempre ha sido un futbolista leal con los rivales: “Nunca fui un jugador sucio”.

En SportsBible le hicieron una entrevista de la cual quedó que actualmente se encuentra sin equipo porque en los dos clubes anteriores que lo recibieron sencillamente desaparecieron. Sin embargo, él se mantiene en forma, entrenándose por su cuenta.- A esta labor le suma una rigurosa dieta y también hay algunas cervezas por allí, aunque en la proporción indicada por su médico. “No soy un gran tomador, pero es mi rutina. Un doctor una vez me dijo que un par de pintas de ‘bitter’ (cerveza derivada de la Pale Ale) es como medicina”.

Dentro de sus rutinas de entrenamiento, lo que más le gusta hacer es patear el balón para mantener sus piernas en condición. Sigue esperando la posibilidad de jugar en algún equipo de veteranos. “Voy a dar el 100%. Estoy sólido como una roca, bien armado, sin miedo y tengo un amor genuino por el juego”.

Ni la enfermedad tampoco pudo separarlo de jugar al fútbol. Contó que una ocasión visitó el médico para tratar una lesión sufrida durante un partido. Le practicaron los exámenes de rigor y se dieron cuenta que tenía cáncer de próstata. Por fortuna, superó la enfermedad para luego seguir jugando. Fueron 8 semanas de tratamiento para regresar a las canchas.

Su historia es conocida en Londres, donde le hicieron un sentido homenaje en la localidad de Primrose Hill. Una escultura de papel en tributo suyo, reconocimiento a su amor al fútbol como también el motivo de inspiración para las demás personas. Lo practicará hasta que el cuerpo y la salud se lo permitan.