El Liverpool ha decidido convertir a Bradley Barcola en su gran prioridad para reforzar el ataque tras asumir que otras alternativas de mercado se han escapado. El extremo francés del PSG ya dio señales de que quiere cambiar de rumbo en su carrera y el club inglés prepara una ofensiva económica de enorme magnitud para intentar convencer al campeón de Europa, aunque las diferencias entre ambas entidades siguen siendo considerables.
La operación entra en una fase decisiva. Mientras el futbolista presiona para encontrar un proyecto en el que tenga un papel más protagonista, el conjunto parisino mantiene una posición firme y solo contempla negociar por una cifra cercana a los 170 millones de euros, lo que convertiría el movimiento en uno de los más costosos de la historia del fútbol.
Bradley Barcola abre la puerta a un cambio de destino
La situación del internacional francés ha cambiado durante las últimas semanas. Aunque el PSG le presentó una propuesta para ampliar su contrato, el atacante decidió no aceptarla, una señal que ha alimentado los rumores sobre una posible salida durante este mercado.
El principal motivo pasa por su deseo de asumir un rol más determinante. Pese a formar parte de un equipo dominador en Europa y conquistar importantes títulos bajo la dirección de Luis Enrique, Barcola considera que ha perdido protagonismo en los partidos de máxima exigencia, donde habitualmente quedó relegado en la rotación ofensiva.
Su contrato continúa vigente hasta junio de 2028, circunstancia que fortalece la posición negociadora del club parisino. Sin embargo, dentro del mercado existe la percepción de que retener a un jugador que quiere nuevos desafíos nunca resulta sencillo.
Liverpool prepara una propuesta histórica
El conjunto de Andoni Iraola ya trasladó a Barcola como uno de los objetivos prioritarios para reforzar la plantilla y reemplazar el enorme vacío que dejará Mohamed Salah.
Según las últimas informaciones procedentes de Inglaterra y Francia, el club de Anfield ya mantuvo contactos con el entorno del jugador y trabaja en una oferta que rondaría los:
- 110 millones de libras esterlinas (aproximadamente 130 millones de euros).
- Una propuesta que todavía queda lejos de los 170 millones exigidos por el PSG.
- Las conversaciones entre ambas entidades continúan abiertas, aunque sin un acuerdo cercano.
El Liverpool considera que el francés reúne todas las condiciones para convertirse en el nuevo referente ofensivo del proyecto. Su velocidad, desequilibrio y capacidad para jugar por ambas bandas lo convierten en una pieza ideal para el sistema que pretende implantar Iraola.
Bradley Barcola ya dio el visto bueno al proyecto
Uno de los avances más importantes de la operación se produjo lejos de las oficinas de los clubes.
De acuerdo con la información publicada por L’Équipe, Bradley Barcola ya mantuvo conversaciones tanto con Andoni Iraola como con directivos del Liverpool y dio su aprobación para que continúen las negociaciones. Ese paso no significa que exista un acuerdo definitivo, ya que todavía deben resolverse aspectos económicos del contrato del futbolista.
Las conversaciones sobre las condiciones personales siguen abiertas y avanzan en paralelo a las negociaciones entre los clubes, donde continúa apareciendo el gran obstáculo: la valoración que realiza el PSG.
El PSG mantiene el control de la negociación
En París no existe intención de regalar a uno de los extremos con mayor proyección del fútbol europeo.
La directiva entiende que Barcola sigue siendo un activo estratégico y solo estudiará una venta si la propuesta alcanza una cifra excepcional. Por ese motivo, la diferencia entre los 130 millones que prepara el Liverpool y los 170 millones pretendidos por el campeón francés mantiene completamente bloqueada la negociación.
El siguiente movimiento dependerá de la disposición del Liverpool para acercarse a las exigencias económicas del PSG o de una eventual flexibilización del club parisino. Mientras tanto, Bradley Barcola continúa siendo uno de los grandes protagonistas del mercado y una de las operaciones que puede marcar el cierre del verano europeo.






