A partir de abril de 2025, quienes ya cobran del Seguro Social en Estados Unidos o estén a punto de solicitarlo, se van a encontrar con un pequeño giro en el proceso. A ver, no es que todo vaya a cambiar de golpe, pero sí hay una diferencia clave: ya no servirá con dar un par de datos por teléfono o hacer clic en la web como se hacía antes.
Ahora, van a pedirte que demuestres de forma más clara que tú eres tú. Y aunque en el fondo se entiende que quieran blindar la seguridad, esto complica un poco más las cosas, sobre todo si no eres de los que manejan bien los ordenadores o si ir a una oficina se convierte en un lío por tema de transporte, salud o lo que sea.
Qué cambia en el sistema de verificación del Seguro Social
Este ajuste no está pensado solo para los que entran ahora al sistema. Nada de eso. Cualquiera que necesite cambiar sus datos de banco, o que simplemente esté empezando el proceso de solicitud, se verá obligado a pasar por esta verificación más exigente. Y aquí viene lo curioso: incluso si ya eres beneficiario y solo quieres tocar algo de tu información, te va a tocar pasar por el aro también.
Antes bastaba con llamar o meterse en la web, hacer lo que necesitabas y listo. Pero ahora, si no tienes una cuenta ya montada en el portal y bien verificada, va a ser un poco más complicado. No imposible, pero sí con pasos extra que no estaban antes.
My social security toma un papel más importante dentro del Seguro Social
La página de “my Social Security”, que hasta hace poco muchos ignoraban o ni sabían que existía, ahora pasa a ser el centro de operaciones. Ahí vas a poder revisar tus pagos, tu historial y, lo más importante, hacer cambios sin pisar una oficina.
Pero claro, no todo es tan simple. Para tener acceso total a esa plataforma, primero tienes que demostrar que eres tú. Y ese paso no es automático ni mucho menos. A veces, y esto pasa, te piden más datos o documentos y eso puede ser un follón. Para personas mayores, o simplemente para quienes no tienen acceso fácil a internet o no se aclaran con estas cosas, esto puede ser una barrera bastante seria.
Qué pasa si no puedes hacer tus cambios del Seguro Social por internet
No todo el mundo podrá hacer el proceso digital, y por eso mantienen la opción presencial. Si tienes que inscribirte en algún programa, pedir la jubilación o simplemente cambiar la cuenta donde recibes el dinero, tendrás que ir en persona con tus papeles. Ahí sí que no hay escapatoria.
Para algunos, esto es un viaje, literalmente. Porque no todas las ciudades tienen oficinas cerca, y si sumas el desplazamiento, la cita previa y la espera… pues se hace largo. Incluso frustrante. Sobre todo si ya venías acostumbrado a hacer las cosas con una llamada rápida o desde casa.
Por qué el Seguro Social está cambiando la verificación personal ahora
La idea que hay detrás de todo esto no es descabellada. Se busca reducir fraudes, evitar que alguien se haga pasar por ti y cobre lo que no le toca. Y sí, con la cantidad de pagos que se mueven cada mes, era cuestión de tiempo que pusieran más controles. Pero eso también significa que la experiencia del usuario se endurece. No todo el mundo tiene la misma soltura con la tecnología.
No todo el mundo puede desplazarse. Y lo que para unos es una molestia, para otros puede ser un muro. Es ese tipo de medidas que tienen sentido, pero también consecuencias que a veces se pasan por alto.
Cosas que no puedes olvidar de tu documentación del Seguro Social
Ahora más que nunca conviene tener las cosas al día. Si llevas años cobrando del Seguro Social pero nunca has mirado si tu cuenta está bien registrada en su web, este es el momento. Y no esperes al último día para actualizar nada. Porque cambiar de banco, por ejemplo, ya no será tan inmediato si te piden ir a una oficina. Y si encima hay lista de espera, pues peor.
Lo que parece solo una medida técnica, en realidad marca un punto de inflexión. El Seguro Social se digitaliza, sí, pero al hacerlo obliga también a todos a adaptarse. Quien no lo haga, lo tendrá más difícil. Esto no es solo actualizar procesos, es cambiar la forma en que millones de personas interactúan con un sistema del que dependen.