Hay un número que define mejor que cualquier otro cómo están las finanzas de las familias americanas en 2026: $1.3 billones de dólares. Es la deuda total que los americanos tienen acumulada en tarjetas de crédito, el nivel más alto desde que la Reserva Federal de Nueva York empezó a registrar esa cifra en 1999. No es el resultado de vacaciones caras ni de compras de lujo impulsivas. Según los datos más recientes disponibles, el 55% de esa deuda existe porque la gente usó su tarjeta para pagar lo básico: comida, facturas de servicios, alquiler, medicamentos.
La tarjeta de crédito, que durante décadas fue un instrumento de conveniencia para quien ya tenía el dinero, se ha convertido en el prestamista de último recurso para millones de familias que no llegan a fin de mes.
Cómo llegamos hasta aquí en el gasto de las tarjetas de crédito
En el primer trimestre de 2021, en plena pandemia y con los programas de alivio económico activos, la deuda total de tarjetas de crédito en Estados Unidos estaba en $770 mil millones. Cinco años después, ese número creció $507 mil millones, un aumento del 66% que no tiene precedente en la historia moderna del crédito al consumidor americano.
El patrón que muestran los datos es claro: los precios subieron rápido entre 2021 y 2023, los salarios no siguieron el mismo ritmo, y la gente llenó la brecha con la tarjeta de crédito. Lo que comenzó como un ajuste temporal se convirtió en un hábito estructural para decenas de millones de hogares que nunca terminaron de salir del ciclo.
La deuda siguió creciendo incluso cuando la inflación se moderó porque los intereses acumulados sobre los balances anteriores siguen sumando, y pagar solo el mínimo mensual en una tarjeta al 22% de interés no reduce el principal de forma significativa. La deuda crece sola.
El interés más alto en décadas sobre la deuda más grande de la historia
Este es el aspecto del problema que los economistas señalan como especialmente preocupante: el momento en que los americanos acumularon más deuda de tarjeta coincide exactamente con el momento en que los intereses de esas tarjetas llegaron a su nivel más alto en décadas.
La tasa de interés promedio en tarjetas de crédito en Estados Unidos es actualmente del 22.30% anual. Las nuevas tarjetas ofrecidas por los grandes bancos como JPMorgan Chase, Capital One y American Express promedian el 23.77%. Para comparar: una hipoteca a 30 años cuesta alrededor del 6%. Un préstamo de auto corre entre el 7% y el 8%. Un préstamo personal puede estar al 12%. Las tarjetas de crédito cobran casi cuatro veces más que una hipoteca.
Lo que eso significa en términos prácticos es contundente. Una familia que compra $47 en comida con la tarjeta, un gasto perfectamente ordinario, y lleva ese balance durante un año pagando el mínimo mensual, habrá pagado más de $10 en intereses sobre esa compra de supermercado. Si ese patrón se repite semana a semana, como ocurre en millones de hogares, la deuda crece más rápido de lo que los ingresos pueden apagarla.
Quién está cargando más peso
Los datos muestran una división generacional que preocupa especialmente a los economistas. La Generación X, los nacidos entre 1965 y 1980, lleva el mayor balance promedio de tarjeta de crédito: $7,155. Los millennials acaban de superar a los baby boomers en balance promedio por primera vez. Y la Generación Z, los más jóvenes, es la que está acumulando deuda al ritmo más acelerado.
Lo que hace esa tendencia especialmente grave para los jóvenes es que los atrasos en pagos impactan sus historiales de crédito de forma desproporcionada porque tienen historiales más cortos. Un pago tardío a los 24 años daña el puntaje crediticio más que el mismo pago tardío a los 45. Y ese puntaje dañado eleva el costo de todos los préstamos futuros, creando un ciclo que es difícil de romper.
Los adultos de 18 a 29 años están entrando en morosidad grave, definida como 90 días o más de atraso, a una tasa aproximadamente tres veces mayor que los adultos de 60 a 69 años, según análisis de la Reserva Federal de Nueva York.
El 47% no paga su balance completo cada mes
Casi la mitad de todos los titulares de tarjetas de crédito en Estados Unidos, el 47%, lleva un saldo de un mes al siguiente. Eso significa que pagan intereses sobre esa deuda todos los meses. En 2021, ese porcentaje era del 39%. En cinco años, ocho puntos porcentuales más de americanos pasaron de pagar su tarjeta completa a cargar un balance permanente.
El balance promedio entre quienes no pagan completo es de $7,886. A una tasa del 22%, eso genera $1,735 anuales en intereses puros, dinero que sale del bolsillo de la familia y va directamente al banco sin reducir un centavo el principal si solo se paga el mínimo mensual.
El 41% de quienes tienen deuda de tarjeta dice que el origen fue un gasto de emergencia: una factura médica, la reparación del carro, una reparación urgente en la casa. Solo el 10% atribuye su deuda a compras de ropa o electrónica. El 33% la atribuye a gastos del día a día: comida, servicios, utilidades.




