SNAP, que es como se conoce al Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, no es un programa cualquiera. En Estados Unidos, es probablemente la ayuda más grande que existe para que la gente sin muchos recursos pueda acceder a comida básica. No hablamos de lujos ni de caprichos, sino de lo mínimo para alimentarse decentemente.
Y todo eso funciona a través de una tarjeta electrónica que, por fuera, parece una tarjeta de débito como las de cualquier banco. Pero por dentro… bueno, no es tan simple.
Los pagos SNAP con la tarjeta EBT: no pueden ser en métalico
La tarjeta se llama EBT. Se usa en supermercados, tiendas autorizadas y, en algunos casos, hasta para comprar online. Pero no se puede usar de cualquier forma. Y aquí es donde empiezan los líos. Mucha gente cree que, como se puede meter en un cajero automático, también se puede sacar dinero en efectivo. Parece lógico, ¿no? Pero en realidad no es tan así.
Imagina que recibes solo los beneficios del SNAP. Es decir, solo la parte que va destinada a alimentos. Pues en ese caso, lo del cajero automático no va contigo. No puedes sacar ni un céntimo en metálico. Porque esa parte de la ayuda está pensada solo para comprar comida cruda, sin preparar, y además en tiendas autorizadas. Lo dice bien claro el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (el USDA, si te suena por las siglas). No es que esté mal pensado. Es que está pensado para eso, y punto.
¿Qué pasa si recibes más ayudas además del pago SNAP como los TANF?
Algunas personas, además de SNAP, reciben otros fondos, como los del TANF. Ese otro programa se llama Asistencia Temporal para Familias Necesitadas, y también mete dinero en la misma tarjeta EBT. Ahí la cosa cambia. Porque ese tipo de ayuda sí permite sacar efectivo o incluso pagar cosas no relacionadas con comida.
Pero claro, aquí viene lo complicado: saber exactamente qué parte del saldo es de SNAP y cuál no. Y si no lo sabes bien, puedes meter la pata. Y no en plan leve, sino que podrías perder la ayuda o tener problemas con la administración.
Cómo controlar el saldo de tu tarjeta EBT y saber cuánto te queda de SNAP
Hay quien lo deja pasar, pero revisar el saldo es casi obligatorio si no quieres llevarte sorpresas. Se puede hacer de varias formas. Una de las más rápidas es mirar el recibo después de pagar.
Algunas tiendas lo imprimen justo al final. Otra es llamar al número que viene detrás de la tarjeta. Y también está la opción de las apps oficiales que algunos estados han sacado para gestionar estas cosas desde el móvil. Pero eso sí, cada estado lo hace a su manera. Así que no todos tienen las mismas herramientas.
Cómo saber si puedes pedir SNAP
Esto no lo puede pedir cualquiera. Hay que cumplir con varios requisitos. El primero es vivir legalmente en el estado donde lo vas a solicitar. Luego viene el tema del dinero: tus ingresos tienen que estar por debajo de cierto nivel, y ese límite depende de cuántas personas hay en tu casa. Esos datos los revisan cada año, así que lo que vale hoy puede cambiar en unos meses.
También hay gastos que se pueden descontar, como el alquiler o si tienes que pagar por cuidados médicos o de alguien a tu cargo.
Si haces la solicitud y todo va bien, no hace falta que te aprueben para empezar a recibir el dinero. Desde el momento en que entregas los papeles, si te los aceptan luego, te pagan con efecto retroactivo desde ese primer día. A veces se tarda un poco, pero luego te ingresan lo acumulado. Lo que recibes varía según tus circunstancias, pero siempre entra cada mes en la EBT.
El dinero de SNAP, ¿en qué se puede usar y en qué no?
La idea del SNAP es ayudar a comprar comida, y punto. Así de claro. No es para salir a cenar fuera ni para pedir comida preparada. Tampoco para comprar alcohol, tabaco o productos de limpieza. Solo vale para alimentos básicos como carne, verduras, leche, pan… lo que es llenar la nevera. Incluso puedes comprar semillas o plantas si son para cultivar algo comestible en casa. Pero si intentas pagar con SNAP algo que no esté permitido, la tarjeta lo va a rechazar en el momento. Sin rodeos.
Y no es que sean estrictos por capricho. Es que el programa se basa en reglas muy concretas, y si no se respetan, podrías quedarte sin la ayuda. Por eso, más vale tenerlo claro desde el principio.
Por qué hay tanto control con el dinero de SNAP
A veces se olvida, pero SNAP no es un regalo. Es una ayuda pensada para quien la necesita de verdad. Y usarla bien no solo es un derecho, también es una forma de cuidar el sistema para que siga funcionando.
No todo el mundo entiende cómo va esto, y es normal tener dudas. Si te pasa, lo mejor es preguntar en tu oficina local o entrar en la web oficial, que suelen estar actualizadas. Porque en estas cosas, entender bien las reglas no es solo por ti. También es una manera de que la ayuda llegue a los demás.