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Llegó el tiempo de buscar alternativas en la plantilla

En estos tiempos de exitismo hay tendencia hacia la exageración. El fútbol es uno de los escenarios en los que las victorias se magnifican y las derrotas son condenatorias, casi lapidarias, más en un club como Millonarios. El afán del resultado fuerza las coyunturas y, en esa medida, el trabajo de los jugadores y los entrenadores cuenta con poco margen de error. El ‘Embajador’ hoy vive un ambiente enrarecido. El equipo de Ricardo Lunari ha pasado de generar una ilusión en el torneo anterior tras llegar a las semifinales, a un desencanto generalizado.

Las razones por la cuales se ciernen las críticas sobre Lunari van desde su manera de gestionar la plantilla, realizar sus modificaciones, su estilo de juego e incluso su inexperiencia y bagaje para dirigir al ‘Embajador’. El ‘Mono’ está próximo a completar un año como entrenador de Millonarios y en el actual arranque de torneo, en partícular, su equipo se antoja, predecible, plano; unidimensional, sin variantes de ataque y con respuestas defensivas insuficientes.

No es cierto como dijo Lunari  en la rueda de prensa posterior al duelo frente a Cortuluá que la nómina del cuadro capitalino es amplia. Por el contrario, debido a la ausencia de refuerzos es limitada y ha estrechado su potencial al encontrar el nivel por debajo de lo esperado de varios de sus jugadores. Millonarios no encuentra funcionamiento colectivo, porque su valores más importantes en el semestre pasado no cuentan con el mismo rendimiento individual. El tridente bogotano, piedra angular de la campaña anterior, no se halla tan sólido en el arranque de la Liga.

Además, el ‘Embajador’ ha perdido potencia ofensiva, una de las mayores virtudes del Millonarios del semestre anterior. No hay suficiente generación de juego y, aunque Máyer Candelo le da matices distintos al juego, el equipo termina desplegando un fútbol sin variantes. Sólo los destellos de Michael Rangel y la explosión de Maximiliano Núñez han roto la dinámica monótona.

Es por eso que se hace urgente buscar soluciones desde el banquillo. Hasta ahora, Ricardo Lunari tiene como apuesta a la continuidad de un grupo de futbolistas, pero ha dejado en el ostracismo a otros, como Ómar Vásquez, Hárrison Otálvaro, Elkin Blanco y Mario González, que podrían darle variantes a un equipo predecible. Es hora de que el cuerpo técnico dé rodaje a jugadores cuyo nivel individual, seguramente, no estará por debajo de algunos de los que se han convertido en titulares innamovibles.

Crédito de foto: Millonarios.com.co

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