Lejos del nivel que se espera, el de Yerry Mina fue un partido para el olvido contra el Manchester City, de visitante. Everton cayó por 3 – 1 en cumplimiento de la fecha 17 por la Premier League.

El defensor colombiano fue titular, con una salvedad: El técnico Marco Silva dispuso de una lía de tres zagueros atrás, de tal forma que en actitud defensiva, respaldo por los volantes externos, armaran un bloque de hasta 5 jugadores. Todas las precauciones del caso ante el líder de la Premier League.

Un plan que tuvo sus primeras grietas en la salida desde atrás. La presión del City surtió efecto y quien pagó las consecuencias fue el propio Yerry Mina. Un mal despeje suyo propició la primera anotación del local, por intermedio del ariete brasilero Gabriel Jesús.

Manchester City no se conformó con esta ventaja, ni el hecho de tener el partido bajo control, así que en la segunda mitad aumentó la cuenta, otra vez con Jesús. Cuando el Everton reaccionaba con el tanto del descuento (Dominic Calvert-Lewin) volvieron los errores. Sterling, con golpe de cabeza, sentenció el pleito.

Mal posicionamiento defensivo del Everton, al que castigaron cuando quiso jugar en corto desde atrás y al momento de atacarlo lo tomaron mal posicionado. Mina y compañía pasaron serios problemas cada vez que fueron vulnerados. De hecho, el marcador llegó a antojarse corto por la facilidad con que los líderes de la Premier League llegaban a posiciones de ataque.

Con esta derrota, el Everton se encuentra parcialmente en la séptima casilla de la clasificación general con 24 puntos, mientras que el Manchester City subió al liderato. Lo perdió en la pasada fecha porque cayó a manos del Chelsea, pero ahora lo recupera. Lógicamente, queda a la expectativa de lo que suceda en el partido clásico de la fecha, que disputarán Liverpool y Manchester United.

Por otra parte, el de este fin de semana fue el séptimo partido de Yerry Mina en la Premier League y el sexto de titular. Bastantes equivocaciones y seguramente muchas lecciones quedaron para el central colombiano en el que ha sido el compromiso más complejo desde que llegó a Inglaterra.

Hasta enfadado se le vio, como en una acción de tiro de esquina a favor en la que pidió una infracción inexistente. Tuvo un conato de bronca con el arquero local, Ederson, cuya intención fue la de precipitar a Yerry para que se levantara.