Real Madrid retiene la Champions League por tercera vez consecutiva. Esta vez superó a un combativo Liverpool por 3 – 1, con las anotaciones conseguidas por parte de Karim Benzema y Gareth Bale con sensacional remate de chilena en el área.

Nos dicen casi hasta la saciedad que las finales son duelos muy cerrados, de pocos espacios, donde los dos equipos se cuidan al extremo, resignando el buen espectáculo. Real Madrid y Liverpool reafirmaban esta teoría, luego de un primer tiempo que pasó con escasas emociones en las porterías.

El gran hecho que sentenció la primera mitad fue la lesión de Mohamed Salah, la gran estrella del Liverpool. Un golpe en el hombro producto de un forcejeo con Sergio Ramos le impidió seguir en competencia. Golpe bajo para los Reds.

Las anotaciones quedaron reservadas para una segunda mitad de ensueño. Karim Benzema abrió la cuenta, cortesía del arquero Loris Karius, quien cometió una pifia propia del fútbol aficionado. Liverpool igualó con Mané y cuando el juego volvía a encasillarse en la estrategia del cuidado mutuo, una genialidad volvió a dejar las cosas del lado Merengue.

Gareth Bale se inventó un remate de chilena en el área, imposible para el arquero rival. Un golazo de otro mundo con el cual Real Madrid tomó un segundo aire, llevando el juego al campo que más le gusta, el de los contragolpes feroces porque en la medida en que pasara el tiempo los ingleses tenían que arriesgar más si querían evitar la derrota en los 90 minutos.

Los españoles también hicieron sentir toda su experiencia. Manejaron los tiempos del partido con holgura y de nuevo por cuenta del arquero Karius se facilitaron las cosas a su favor. Gareth Bale soltó un remate de media distancia, fijando el tercer y definitivo tanto del elenco Merengue.

El Real Madrid confirma por tercer año consecutivo que es el mejor club del mundo.

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