El Inter de Milán del colombiano Jeison Murillo rescindió el contrato del holandés Frank De Boer a 48 horas de un partido decisivo ante el Southampton por la Europa League. El encargado del equipo juvenil, Stefano Vecchi, se hará cargo de manera interina por ese y el partido del fin de semana ante el recién ascendido Crotone.

Pese a haber llegado al equipo como salvavidas, aceptando condiciones sumamente desfavorables al asumir a una semana de comenzar el campeonato después de que la pretemporada la había hecho Roberto Mancini, el exjugador de la selección holandesa confiaba en que tendría tiempo y crédito suficiente para al menos sacar a flote un proyecto que hacía agua.

Y esa fue la conclusión a la que él mismo llegó, de acuerdo con su mensaje de despedida publicado en la red social Instagram: “Para sacar adelante este proyecto se necesitaba más tiempo”, escribió junto a una manifestación de pesar y un agradecimiento a la hinchada, que respondió bien a su mensaje y que en los partidos pareció entender que el problema no era él, y casi nunca lo reprochó, pese a que sí se comentaba su tardanza para efectuar algunos cambios.

Inter es uno de los equipos considerados Top de Europa que más técnicos suele ‘quemar’. Tras su último éxito en la Champions League de 2010, que también concluyó el periodo de José Mourinho, la crisis lo ha llevado a tener ocho técnicos, siendo Vecchi el noveno que dejará su espacio seguramente al décimo, el italiano Stefano Pioli, exentrenador de la Lazio.

Pese al poco tiempo y la nula pretemporada que pudo hacer con el equipo, durante la cual se rumoraba que su predecesor había dejado al equipo a media máquina presintiendo su salida, De Boer entró en crisis tras vencer a Juventus en las primeras jornadas. Un resultado que le dio esperanza a la hinchada, pero que al no poder encontrar el momentum, terminó decayendo en una espiral de malos resultados.

Su mal rendimiento en la Europa League, perdiendo con el Sparta Praga y de local con el débil Hapoel Beer Sheva, fue uno de los factores críticos para la decisión. El último encuentro contra Sampdoria fue la gota que rebozó la copa, pues pese a las ganas demostradas por los jugadores, las ideas no fueron claras y el planteamiento parecía tener sentido, pero nula practicidad.

El colombiano Murillo jugó 12 de los 16 partidos en que el gemelo De Boer estuvo sentado en el banco. Junto con Joao Miranda terminaron algo sacrificados por la falta de marca del equipo, en el que jugadores como Marcelo Brozovic y Geoffrey Kondogbia entraron en polémicas con el entrenador, al tiempo que sucedía la crisis por la autobiografía de Mauro Icardi.

El balance final es de 7 victorias e igual número de derrotas con 2 empates, 18 goles anotados y 19 recibidos en una temporada que incluyó Serie A, Europa League y un amistoso.

Un ‘papelón’ del que De Boer resultó responsable, pero que la institución debe asumir primeramente suyo, y esperar a que alguien se le mida a uno de los bancos más calientes del fútbol europeo para tratar de salvar lo que queda en medio de un panorama de incertidumbre.

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