El fútbol de Inglaterra sigue siendo incipiente y poco eficaz en el desarrollo de la Eurocopa 2016. En Saint-Etienne, el equipo británico enfrentó a Eslovaquia con el foco centrado en sellar el liderato del grupo B, pero terminó empatando y cediendo el primer lugar del grupo que, de manera histórica, se ha ganado el combinado de Gales.

Será una anécdota que Inglaterra naufragó en todos sus intentos por vulnerar a una defensa eslovaca poco ortodoxa pero firme, pues al final el resultado dará para nuevas críticas hacia el onceno británico y su entrenador Roy Hogdson. Su equipo no ha sido capaz de explotar sus virtudes frente a una Eslovaquia seria y terminó atacando a tumbos en medio de la desesperación.

En el primer tiempo, el cuadro inglés fue el dueño de la pelota y las opciones de cara al gol. La movilidad de Jamie Vardy y el vértigo de Daniel Sturridge no fueron suficientes. De hecho, fue el goleador del Leicester el que contó con las oportunidades más claras, una de ellas en mano a mano ante el portero Matus Kozacik, que achicó con prolijidad y evitó el tanto del cuadro del equipo del Reino Unido.

Ni Jack Wilshere, ni mucho menos Adam Lallana pudieron darle luces a un ataque rápido, pero sin certezas finales. Mientras que Eslovaquia, a los suyo, se vio cómodo en el empate, aunque pudo haberse ido con una victoria en una de las pocas opciones que generó en el arco de Joe Hart.

Sucedió en el segundo tiempo, cuando el delantero Vladimir Weiss, no supo conectar de cara al gol un balón que Gary Cahill dejó flotando en el área al intentar devolver el juego con su arquero. El atacante eslovaco falló en el cálculo y desperdició la mayor oportunidad de un equipo báltico que cuando pudo desplegarse al ataque lo hizo a ritmo de su mayor figura: el mediocampista del Napoli, Marek Hamsik.

Tampoco los ingresos de Wayne Rooney ni Harry Kane, que sumaron minutos en el segundo tiempo, pudieron darle a Inglaterra soluciones para desenmarañar un partido que evidenció las carencias de un equipo que se antoja más liviano de los que pudiese preverse.

El triunfo de Gales sobre Rusia empujó a Inglaterra al segundo lugar del grupo B con 5 puntos y la clasificación sellada, mientras que Eslovaquia, con 4, espera resultados para saber si se clasificará como uno de los mejores terceros. Como se atisba el panorama, podría darse un duelo entre británicos y portugueses.