Por primera vez en la historia de la Champions League, el cuadro catalán logró un triunfo en cancha de Manchester United. Ganó por 0-1 con autogol de Luke Shaw en un partido que Lionel Messi jugó herido en la cara.

Empezó bien pero a los 30 minutos pasó a tener el golpe en su nariz. Se le dio el zaguero Chris Smalling en una acción en la que el árbitro no mostró tarjeta ni pitó falta. Pareció una acción fortuita que, de todas maneras, dejó a Lionel Messi tendido en el suelo y con sangre en su rostro.

Para ese momento ya ganaba el Barcelona. El gol fue uno en contra de Luke Shaw tras un cabezazo de Luis Suárez. El uruguayo culminó una grandiosa jugada colectiva que tuvo que ser revisada por el VAR. Habían anulado el tanto por un supuesto fuera de lugar.

No fue así. El tanto sí contó y fue el único del partido. FC Barcelona, que lidera la liga y está con vida en la Copa del Rey, también dio un golpe certero en la llave. Le queda el partido en casa en el que buscará la clasificación a una semifinal que se le negó en las recientes temporadas.

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