Opinión: Días largos, acciones rápidas

Atrás iba quedando el estadio de Palmaseca y en la radio el comentarista Marino Millán daba una frase con todo el tino del planeta: “Al hincha no le molesta venir hasta acá, eso lo hace por amor, lo que le duele es venir a ver un espectáculo tan pobre como el de hoy”. Y tiene toda la razón.

Deportivo Cali planteó un partido para ganarlo, para reponerse de las dos caídas previas (ante Tolima por Liga y ante Cortuluá por Copa). Era, como lo dijo nuestro portero Hernández “una revancha”. No hubo tal.

Fernando “Pecoso” Castro, el DT azucarero, declaró durante la semana que los jugadores aún no entienden lo que él busca y que de todos los de la plantilla sólo hay 9 que lo llenan… pues deben estar en otra categoría porque dudo mucho que esos nueve hayan estado el pasado sábado en el gramado de El Coloso.

Jugó el Cali a nada. Salimos a “ver qué” y Alianza Petrolera con menos nómina y sin aspiraciones complicó al verdiblanco con un planteo defensivo que nunca pudieron descifrar.

El primer tiempo fue insulso, sin opciones, sin acción. No pasó nada de nada, tanto así que en la grada me encontré con un hincha que en medio de su saludo me dijo: “ahora si tenés de qué escribir” a lo que le contesté, desilusionado, “al contrario, no hay nada”.

El hincha del Deportivo Cali ha sido un hincha exigente gracias a la cultura futbolística que nos dejaron los elencos que llevaron a la institución a los puntos más altos de competencia en los 70s y 80s. Nos gusta el buen fútbol. Preferimos atacar que defender y salimos a mostrar por qué somos candidatos siempre.

No importa si logramos ganar o no, lo que importa es la forma. Ganar siempre es bueno pero si no se logra al menos dejarlo todo en la cancha, entregarlo todo, buscar, insistir y mostrar variantes. Eso ante Petrolera no sucedió.

El hincha del Deportivo Cali lleva casi 10 años sin un título y venimos de un 2014 nefasto. La paciencia que nos piden para el ingreso y salida del estadio nos va tocar tenerla también en la grada. Tristemente hay hinchas que ya la perdieron y prefieren desquitarse con los nuestros que con el rival. Claro, es válido y necesario exigirle a los jugadores del Cali que se muevan, que corran, que piensen y actúen de acuerdo a una filosofía de institución: salir a ganar, por todo con toda.

Seguimos con las imprecisiones en defensa y un medio campo que no logra encontrarse en la cancha. El nivel del once titular escogido por “Pecoso” es muy inferior a lo que deberían mostrar. Sabemos, porque en la rueda de prensa así lo manifestaron Nasuti y Andrés Pérez, que están trabajando para mejorar y que deben seguir trabajando para llegar a su nivel… señores, vamos en cinco jornadas, estamos ya a contrarreloj con esas mejoras.

La actitud en la cancha debe cambiar así como encontrar otro nivel futbolístico. La línea de tres volantes no funciona y menos cuando el primer toque al recuperar el balón es para atrás. La movilidad de los delanteros es cada vez menor y la torpeza mayor… no podemos estar tirando centros todo el partido, necesitamos variantes, necesitamos quien genere fútbol y los llamados a hacerlo siguen de pretemporada.

Dependemos de una individualidad, tristemente, y los jugadores diferentes no están al nivel acostumbrado y mucho menos se les nota una motivación sincera para ir por la gloria.

Los cambios en hombres que solicité la semana pasada siguen en mora y son una necesidad como lo es también que “Pecoso” saque un mejor libreto para exponer en la cancha porque lo que hemos visto hasta ahora sigue sin convencer.

El fútbol profesional colombiano, la Liga Águila, tiene una particularidad y es que cualquiera le gana a cualquiera. La diferencia, además de encontrar el nivel futbolístico adecuado, radica en el deseo y las ganas de salir por una victoria. Eso es fundamental, la voluntad es todo y, basados en el primer tiempo del pasado sábado contra Petrolera al Deportivo Cali le falta mucho.

Sabemos que hay con qué. La apuesta a la cantera, (70% de los inscritos son canteranos) debería darnos juegos más eléctricos, más vertiginosos, con mayores deseos como el mismo profe lo dice: “jugadores que quieren ir a Europa”. Pues, muchachos, hay que correr y meter más porque de pinta y guayos bonitos solamente no lo vas hacer.

La hinchada del Cali es exigente, siempre lo ha sido pero también ha sido una hinchada respetuosa y muy objetiva. Que no se pierda eso, chiflar a los nuestros de forma individual como sucedió con Guazá no es correcto como tampoco es, pienso yo, quedarnos callados y alcahuetear el bajo nivel del equipo simplemente porque “hay que alentar”.

Palmaseca es nuestra casa y quienes vengan de visita deben sentir eso, que son visita y no descargarnos individualmente con los nuestros.

Hay con qué y confió que Fernando Castro le va dar la vuelta al tema pero depende de la inspiración y le deseo de sus jugadores, de la voluntad que le pongan y de que entiendan, pronto, que el Deportivo Cali debe salir con todo, por todo.

Hay con qué y seguro tendremos los correctivos en esa línea de tres en la volante sin sentido y el fútbol llegará y con el él los resultados que todos queremos.

El Cali es nuestro, el Cali es nuestra mayor alegría y mayor preocupación también. Es clave que le futbolista lo entienda como profesional.

Nos vemos en Palmaseca, nos leemos por acá.

GERMÁN SALCEDO – @Germanchos