Por segunda vez en lo que va de 2015, el estadio de Deportivo Cali se ha visto involucrado en una importante determinación del Comité Disciplinario del Campeonato.

Esta vez se dio por lo sucedido en la final de la Liga Águila cuando un objeto le cayó al arquero Ántony Silva. En consecuencia la decisión que se tomó fue:

* Asociación Deportivo Cali. Sancionado con cinco millones ciento cincuenta y cuatro mil ochocientos pesos ($5.154.800,oo) de multa y una (1) fecha de suspensión del club consistente en la suspensión de la plaza, por la responsabilidad respecto de la conducta impropia de sus espectadores, por hechos ocurridos durante el partido disputado por la Ida de la Final de la Liga Águila I 2015, en contra del club El Equipo del Pueblo S.A. (Art. 98 CDU).

Según el informe arbitral del encuentro, el partido tuvo que ser suspendido temporalmente durante cinco (5) minutos, retrasando el inicio del segundo tiempo, en razón a que el arquero del DIM “(…) alegó haber sido impactado con un objeto lanzado desde la tribuna”. Esta hipótesis fue corroborada por el informe del Comisario de partido, y específicamente del análisis del video oficial de la transmisión del encuentro, que evidencia el impacto de un objeto no identificado en el hombro izquierdo del arquero.

Dentro del trámite de la investigación, el Comité otorgó al representante legal de la Asociación Deportivo Cali un término para que en ejercicio del derecho de defensa presentara por escrito sus descargos respecto de los hechos ocurridos durante el partido referido, el cual, dentro del término establecido manifestó y argumentó lo siguiente:

  1. Que el club cumplió totalmente con todas las normas y leyes referentes a la organización de un espectáculo triple AAA, y que otorgó todas las garantías a los equipos participantes y a las autoridades deportivas.
  2. Que excepcionalmente, antes de iniciar el segundo tiempo del partido se presentó una intranquilidad consistente en que un presunto hincha impactó con un objeto al arquero del DIM, hecho que hizo necesario el uso “(…) del ojo nuclear de la televisión y por el show mediático del señor Silva, quien fue el provocador directo de esta conducta al traspasar los límites señalados por las leyes deportivas y al dirigirse al público de forma desafiante, con el único motivo de querer provocar una conducta más grave de los aficionados y como consecuencia de ello poder suspender el partido (…)”.
  3. Que en este orden de ideas, sin perjuicio que el hecho quedó evidenciado en las cámaras de televisión, solicita al Comité se analice la conducta provocadora del mismo, es decir la conducta del portero Anthony Silva, supuestamente provocadora del hecho investigado. De acuerdo con el artículo 98 del Código Disciplinario Único, los clubes son responsables por la conducta impropia de los espectadores “(…) sin que se les impute una conducta u omisión culpable (…)”. Por su parte, el numeral 4º del referido artículo 98 describe como conductas impropias de los espectadores “(…) los actos de violencia contra personas o cosas, el empleo de objetos inflamables, el lanzamiento de objetos, el despliegue de pancartas con textos de índole insultante, los gritos insultantes y la invasión al terreno de juego (…)”. Bajo esta misma línea le numeral quinto ordena que, si se comprueba la ocurrencia de una conducta impropia de los espectadores antes, durante o después de un partido en el estadio “(…) dará lugar a la sanción consistente en amonestación o a la suspensión de la plaza de una (1) a tres (3) fechas (…)” (cursiva, negrilla y subraya fuera de texto).

En este sentido se debe destacar que la responsabilidad disciplinaria por la conducta de los espectadores en materia deportiva, sin perjuicio de tener fundamentos comunes con la responsabilidad civil, contiene unos elementos diferenciadores propios de la especificidad de la actividad que se regula. Así, no le asiste la razón al representante legal del club cuando manifiesta que la ausencia de omisión o negligencia es una causal excluyente de la responsabilidad, porque como la misma norma lo indica, para predicar la responsabilidad de los clubes por la conducta de sus espectadores, el Comité debe comprobar simplemente la ocurrencia de la conducta impropia, sin entrar a analizar si la misma fue consecuencia de omisión o negligencia.

Analizados los elementos probatorios que obran en el expediente, en contraste con los argumentos esgrimidos por la defensa del club, el Comité encuentra que está plenamente comprobada la ocurrencia del hecho investigado y que los argumentos del club, encaminados a que se configuró la ausencia de responsabilidad por la una conducta provocadora del jugador agredido, no son de recibo porque el hecho de hubiese existido una provocación al público hubiese configurado hipotéticamente la imposición de sanciones disciplinarias al jugador, y porque bajo esa hipotética circunstancia en nada modifica la naturaleza objetiva de la responsabilidad de los clubes con ocasión de la conducta impropia de los espectadores.

A los partidos que deban jugarse a puerta cerrada por orden de las autoridades disciplinarias sólo podrán ingresar al escenario deportivo los equipos en contienda, los miembros del comité ejecutivo reconocido por Coldeportes o junta directiva registrada en la respectiva Cámara de Comercio, los medios de comunicación debidamente acreditados por la Dimayor, el personal de seguridad y primeros auxilios, y las autoridades del fútbol.

La sanción debe cumplirse en el primer (1º) partido que dispute como local la Asociación Deportivo Cali en la Liga Águila II 2015. Contra la presente decisión procede el recurso de reposición ante este Comité, y en subsidio el de apelación ante la Comisión Disciplinaria de la Dimayor.

 

* Tomado de la Resolución No. 026 CDC – 2015