El sábado, el profesor Octavio Zambrano denunció que el camerino de Deportivo Independiente Medellín en el estadio Alfonso López “tenía un olor a un químico muy raro”. Sin embargo, Atlético Bucaramanga no sufrirá ningún castigo ni recibirá sanción económica.

Jugadores y cuerpo técnico del Rojo se quejaron de “irritación en los ojos y vías aéreas, además de dolor de cabeza”. El Poderoso reclamó por “falta de garantías y seguridad”, pero el Instituto Departamental de Recreación y Deportes de Santander respondió que las “sustancias químicas” halladas “se deben a un proceso de aseo y control de malos olores”.

Según esta organización, las pastillas estaban en el vestuario del DIM con el propósito de “brindarle un mejor ambiente en esas áreas que están expuestas a olores fétidos”.

El Comité Disciplinario del balompié del país creyó la versión del Indersantande, no encontró “mérito para iniciar algún tipo de investigación” y decidió “ordenar el cierre del caso”: “No se evidencia alguna acción de mala fe por parte del club Atlético Bucaramanga o algún incumplimiento de las obligaciones establecidas en el Código Disciplinario Único de la Federación Colombiana de Fútbol”.

Aunque perdió 2-0 en Bucaramanga, el Equipo del Pueblo se metió en las semifinales de la Liga Águila 2018-II, gracias a la contundente victoria en Medellín, donde goleó 3-0 a los Búcaros.

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*Para Andrés Marocco, fue una “payasada” la queja del Medellín por el químico en Bucaramanga