La atleta etíope Etenesh Diro, en un arranque de coraje, espíritu deportivo y presionada por no perder tiempo, terminó descalza la prueba de los 3.000 metros obstáculos en su serie.

Diro se vio envuelta en una caída múltiple cuya consecuencia fue el daño en el tenis de su pie derecho. Rápidamente se incorporó, dejando el pie descalzo y emprendió carrera. La esperaban cerca de mil metros y durante un poco más de tres minutos que duró su enorme gesta, llegó a la línea de meta con un tiempo total de 9:34.70, el séptimo de su serie.

Apenas terminó se tiró al suelo, quejándose del dolor en su pie y llorando. Su principal rival en esta competencia, Lydia Rotich, de Kenia, corrió en su auxilio para abrazarla y estar con ella mientras el público presente en el Estadio Olímpico de Río no paraba de aplaudir.

En condiciones normales, el tiempo logrado por la etíope no le alcanzaba para clasificarse, pero los jueces, correspondiendo al ejemplo de espíritu deportivo mostrado por Etenesh Diro, decidieron recalificarla.