Siete consejos para apostar en el futbol

Vivimos en un momento en el que los sitios de apuestas en línea están en todas partes, a diferencia de hace algunos años en los que parecía tratarse de una actividad de un nicho muy específico o tema tabú. Las apuestas en línea y los juegos de azar son en la actualidad una de las actividades lucrativas más importantes de internet.

Es por eso que hemos preparado un pequeño resumen con los mejores consejos para apostar en línea, porque te imaginarás que donde hay dinero involucrado, siempre puede haber algún riesgo de pérdida y por eso es mejor que si vas a dejarle las cosas a tu suerte, sea siempre de la manera más segura posible.

  1. Busca reseñas del sitio de apuestas en cuestión

No te confíes en el diseño gráfico, si bien la mayoría de las estafas en línea se pueden desenmascarar fácilmente debido a la precariedad de su funcionamiento y su aspecto descuidado. Algunas veces podemos caer en manos de una red de profesionales que no dudarán en hacer una inversión de tiempo y dinero con tal de lucir tal y como debe lucir un sitio de apuestas legal.

Por eso la mejor solución siempre es revisar con atención los comentarios de otros usuarios sobre la plataforma de juegos a la que estamos a punto de ingresar, comparar los bonos que ofrece cada una de ellas y más importante aún, asegurarnos de que cuenta con el visto bueno de las autoridades locales para operar.

Si todos los requisitos anteriores están en orden, puedes apostar con tranquilidad, sin lugar a dudas te encuentras en un lugar seguro, que aunque posiblemente te quite unos euros de encima, lo hará siempre dentro del marco de la legislación vigente.

  1. Recuerda que apostar es un deporte de caballeros

Apostar no siempre se trata de hacer uso de cantidades ingentes de dinero y de alardear sobre nuestra buena suerte. De hecho, para la mayoría de los mortales se trata más de un riesgo moderado que nos permite jugar los excedentes del dinero del mes con la esperanza de poder hacer una ganancia rápida.

No obstante, la ludopatia es una enfermedad psiquiátrica diagnosticada y no siempre somos conscientes de que la tenemos. Por eso es muy importante que siempre estés atento a los protocolos de autoexclusión que ofrecen todas las plataformas de apuestas en línea debidamente reglamentadas. Si notas alguno de los síntomas descritos allí, es mejor que tomes una pausa y pienses muy bien si quieres continuar.

  1. Si te gustan los deportes, mantente al tanto de los pronósticos

Los apostadores exitosos suelen estar al tanto de las novedades deportivas, de las estadísticas y del desempeño de cada uno de los jugadores que disputará un encuentro deportivo. No es en vano, ellos saben que aunque el deporte es ante todo azar y probabilidad, algunas variables pueden medirse y algunas apuestas pueden evitarse. Por eso, nunca está de más leer lo que dice la comunidad de apostadores y los comentaristas deportivos en la previa del encuentro.

Por lo general, una buena manera de prever cuán posible es salir airoso en una apuesta deportiva es directamente ver cuales son las probabilidades y el pago que da la casa sobre cada equipo. Esto de plano te dará una buena idea de lo que puede llegar a suceder en el campo de juego, no obstante, no es 100% seguro.

  1. Aprovecha al máximo los bonos de bienvenida

Casi todas las casas de apuestas ofrecen jugosos bonos de bienvenida para atraer jugadores nuevos, si revisas con atención te darás cuenta que, aunque son difíciles de redimir, en una buena semana podrías estar haciéndote de una pequeña fortuna. Entiende tus debilidades y fortalezas como apostador e inténtalo, después de todo, no tienes nada que perder.

La mejor estrategia para capitalizar los bonos siempre será comparar las ofertas de bonos que se obtienen con un código, casi todas las plataformas de apuestas lo ofrecen (aunque sean diferentes), y una vez hayas entendido su funcionamiento, no tardarás en identificar cuál te conviene más y por dónde comenzar a atacar para redituar tus bonos. Lo que sí es cierto, es que deberás tener mucha paciencia y suerte para monetizar estos ‘generosos’ regalos que te hacen por inscribirte.

  1. Apuesta con la cabeza, no con el corazón

Puede ser difícil para un aficionado de un club deportivo la idea de apostar en contra del equipo de sus amores, sin embargo, la verdad sea dicha, el amor no convierte a un equipo de tercera división en campeón de un torneo continental. Así que lo mejor será que siempre, consideres las razones y no las emociones a la hora de meter tu mano al bolsillo y poner tus euros por un equipo.

No es un consejo popular, eso hay que admitirlo. Sin embargo, si la estrella de tu club está lesionada y el plantel atravesando una crisis, no tiene sentido que apuestes toda tu mesada al equipo. Apostar es un deporte de inteligencia, más que de corazón, son los jugadores quienes deben dejarlo todo en la cancha, no tú.

  1. Mantén siempre un presupuesto fijo para tus apuestas

Si eres jugador regular, no dejes que la pasión y el azar te desborden, muchas veces cuando creemos tenerlo todo en nuestras manos, la fortuna deja de sonreírnos y en un minuto lo perdemos todo. Por eso siempre es importante que si apuestas con regularidad, tengas claro que tu presupuesto semanal o diario no puede excederse nunca.

Incluso los apostadores más reconocidos manejan un presupuesto y se mantienen fijos allí, recuerda que una vez ha terminado el espectáculo y vas camino a casa, la vida real empezará de nuevo y tendrás que hacerle frente las cuentas por pagar y la cotidianidad.

  1. Si ganaste, diviértete

Un error común entre la mayoría de los jugadores es creer que tienen la obligación de apostar sus ganancias nuevamente. La verdad sea dicha, es una tontería. Si la fortuna te sonrió y sacaste un premio en el casino o en las apuestas deportivas, toma ese dinero, mételo en el bolsillo y vete de vacaciones o invita a cenar al amor de tu vida.

Si manejas un presupuesto de apuestas fijo, ya tendrás de nuevo algo con qué apostar la semana que viene. Recuerda que el propósito del juego es simplemente tentar al azar, no se trata de ninguna manera de un modus vivendi.