19 marzo 2017 - Por: feligaitan

El clásico siempre será de Millonarios


Vizzor Image / Gabriel Aponte

A riesgo de caer en exitismos, este Millonarios convoca al fervor de su afición. Conjuró una goleada ante Santa Fe, tumbó su invicto de 22 jornadas y avasalló en una que era prueba genuina para el alcance del equipo de Russo. El clásico vuelve a ser ‘Embajador’ y habrá revancha en breve.

En el duelo de la lucha y lo físico, Millonarios sacó sus propias armas. El ‘Embajador’, con una expresión combativa inapelable y una ambición de victoria inequívoca supo llevar al límite a un Santa Fe inocuo, sin reacción, golpeado hasta el estado de inmovilidad. El equipo de Miguel Ángel Russo está afilado, es eficaz, solidario y no tiene rendición. Y el rival de patio lo sufrió.

Millos parece tenerle comida la moral a Santa Fe. No importa el contexto, ni las tensiones previas. El ‘Embajador’ volvió a imponerse en un clásico capitalino y sigue en marcha hacia una solidez colectiva que disminuye atenunates.

Y es que tanta ansiedad de triunfo tuvo una recompensa prematura para Millonarios. Apenas corrían cuatro minutos, no se había armado el partido, cuando Andrés Cadavid rompió la lona con un zurdazo un rasante. ¡Grito de gladiador! El central se hace un futbolista vital para el corazón del ‘Embajador’. No sólo fue el gol. Sus anticipos, su despliegue, su abnegación… Su carácter de capitán.

En realidad Millonarios parece una expresión extendida del espíritu de Cadavid en el campo. Somete, asfixia a su rival. El América lo sufrió y ahora Santa Fe también se ha ido goleado y con el final de su invito de 22 fechas. Ello para darle más gustillo a la victoria.

El equipo de Russo sólo puso a funcionar su libreto y lo ejecutó de manera perfecta. Quiñones y Mosquera las alas incansables. Riascos, pura potencia y desequilibrio. Rojas y Duque, comandantes y motores de todo. Palacios y Machado, el oxígeno en ataque y defensa. Franco y Cadavid, complemento, certezas y seguridad. Sánchez, oportuno.

Todo Millonarios volvió a estar en pleno fervor mientras que Santa Fe fue suprimido a una nimia expresión, como anonadado ante los bríos del ‘Embajador’. Por eso, cuando apenas discurrían 12 minutos, la moral corroída del rival de patio produjo casi por inercia un tanto más para el ‘Embajador’. Juan Daniel Roja quiso rechazar de chilena un balón aéreo, pero terminó habilitando a Ayron del Valle, que punteó la pelota para volver a dejar desahuciado a Leandro Castellanos.



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No hubo necesidad de excesos. El Millonarios de Russo tiene claro a lo que juega. Y Santa Fe se vio desbordado por el ímpetu y la capacidad del ‘Embajador’ por atacar por los costados. Lejos de preocupar la defensa del equipo azul, el rival de patio apenas tuvo acercamientos esporádicos en balón detenido y sobre el final del partido, más por un intento de no irse humillado de El Campín.

Cuando el equipo de Costas procuraba encontrar reacción aun con la pelota quemando en los botines ‘cardenales’, llegó el golpe knoct out. Machado que se vio tan activo como en sus mejores momentos se desplegó para oxigenar el ataque y recibió el pase de Quiñones. Su socio predilecto. El lateral chocoano remató de manera sorpresiva y sentenció el clásico.

De ahí en más fue baile, no tanto en lo estético como sí en el dominio implacable que tuvo Millonarios sobre Santa Fe. Puro pragmatismo, pero también confianza. Incluso pudo haber una goleada mayor. Este Millonarios ilusiona y enamora por su ambición y deseo de gloria. El camino avanza. Aparecerá otro duelo bogotano con un rival con sal en la herida.

Ficha técnica











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