6 mayo 2017 - Por: feligaitan

Millonarios se frustra en el Palogrande


Vizzor Image / Santiago Osorio

Frustración e impotencia. Millonarios encajó una derrota impensada en Manizales ante un Once Caldas que apenas había ganado un partido como local. Michael Ortega fue el verdugo al anotar doblete. Sin embargo, el equipo de Russo perdió ante sus propias limitaciones: dos descuidos y un sinnúmero de fallos en definición fueron letales.

Millonarios tuvo de inicio una apuesta ambiciosa en el Palogrande. Y no era para menos. No sólo estaba en juego seguir avanzando hacia la clasificación, sino que Once Caldas ha sido un rival que invita a ser atacado. No es circunstancial que sea la defensa más goleada del torneo.

Sin embargo, la tesitura del partido se fue haciendo de escala para Millonarios. El cuadro blanco, azuzado por la crisis, no salió en su casa simplemente a verse vencido. En contraste, intentó presionar de arranque al equipo de Russo.

En el Palogrande se vio el que ha sido hasta ahora el Millonarios más claro con la pelota durante el primer tiempo. Jacobo Kouffati asumió el rol protagónico del libreto y condujo al equipo a mantener el balón y atacar a partir de asociaciones. El ‘10’ se vio activo, participativo, influyente, pero sus socios no estuvieron a la altura y la definición fallida.

El ‘Embajador’ empezó a asentarse en el partido y se sintió cómodo. Pero con el discurrir del juego comenzaron a darse situaciones adversas que demarcaron puntos claves. El primero sucedió al minuto 15, cuando Michael Ortega aprovechó un rechazo en falso para rematar de media distancia y dar el primer golpe en el Palogrande. No llegó Vikonis a un balón rasante que se incrustó en un rincón. El segundo fue el golpe de Jhon Duque, que lo hizo ver diezmado y lo forzó a ser sustituido en el primer tiempo.

Por suerte, para Millonarios el gol produjo un efecto de acción y reacción. Y no bien el Once Caldas apenas empezaba a disponerse para defender su victoria parcial, el ‘Embajador’ encontró el empate con otro remate de media distancia. Henry Rojas recibió y probó. En pleno remate, el balón rozó la cabeza de Marimón, lo que desubicó a José Fernando Cuadrado.

Derrota en castigo a la ineficacia

El equipo de Russo salió con una derrota dolorosa e impensada. Pero ello no se dio porque no encontrara el camino como para forjar la victoria. Por el contrario, Millonarios dio demasiadas concesiones en definición y falló opciones inenarrables.



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Riascos y Del Valle entraron constantemente en el circuito de juego impulsado por Kouffati, pero erraron de cara al arco. Ambos contaron con opciones como para anotar: de cabeza, en el área e incluso de chilena (Ayron tras un centro de Maximiliano Núñez). No entró.

Y en cambio, Once Caldas sacó lo mejor para sí de otro yerro defensivo. Al minuto 26, en una pelota quieta lanzada por Gilberto García, el cuadro blanco halló la ventaja decisiva. ¡El centro al área cayó en la cabeza del más pequeño! Sí, otra vez Ortega emergió para ganarle en el salto a Jhon Duque y vencer de nuevo a Vikonis.

Un segundo tiempo de ansiedades

La insistencia de Millonarios por el empate fue estéril. Once Caldas lo esperó y lo maniató y el ‘Embajador’ jugó contra su propia angustia. Ya no apareció Kouffati con tanto influencia y los delanteros continuaron decidiendo mal en jugadas de gol. Las bandas y el vértigo comenzaron a imponerse sin premio.

Millonarios se marcha del Palogrande con una derrota vergonzante, en un partido que no podía ni debía perder. El equipo albiazul no estuvo a la altura de su exigencia de forjar una victoria clave hacia la clasificación frente a un rival que sólo había ganado un juego como local en el Palogrande. La expulsión de Russo al pedir un penal sobre Deiver Machado sobre la hora fue una expresión elocuente de la impotencia ‘Embajadora’.











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