24 junio 2017 - Por: Jeison

¿Mereció un final así?


La salida del ‘Tecla’ tiene consternado a más de un aficionado, que lo creía como intocable para el equipo, más allá de los inconvenientes por lesiones. La última, de rodilla, lo sacó de competencia en la Liga, justo cuando él trataba de ser el gran goleador, que por su fútbol y liderazgo lideró el regreso a Primera División.

La decisión sobre su salida corresponde al cuerpo técnico. Hernán Torres lo planificó así porque para él no sería un buen aporte. Pese a contar con el visto bueno del departamento médico para entrenar normalmente, se optó por concluir su ciclo, así tuviera contrato vigente.

A sus 37 años, muchos creen que el atacante argentino aún tenía fútbol para darle al equipo. Además, su liderazgo en el plantel, sumado al cariño que le tiene el aficionado ‘Escarlata’, hubiesen servido en un semestre clave para América porque ahora sí se juega nada menos que la permanencia en Primera División. Comenzará la Liga Aguila II – 2017 en zona de descenso.

¿Era el momento para prescindir del ‘Tecla’? Bajo ese aspecto, tal vez no. Ahora bien, la salvación del equipo dependerá de sus resultados. Lo que haga en el campo de juego. Victorias que sacudan la tabla del descenso para que América se libere de esa presión adicional con la que tenido que cargar desde su retorno a la máxima categoría.

En ese sentido, el equipo se ha reforzado fuerte en materia ofensiva. De allí que Torres, en su plan por pulir la plantilla, depurara el plantel de elementos que no consideraba eficientes en la obtención de la meta. Farías era uno de ellos.

El ‘Tecla’ se despide en medio de la tristeza que embarga a un buen sector de la hinchada, que le tomó tanto aprecio hasta el punto de matizarlo como ídolo. Si bien los intríngulis de su salida no se conocen en su totalidad (se habla de fuertes discrepancias con los directivos), lo único indiscutible fue su gran aporte. Llegó en el 2015 y se marcha como uno de esos héroes que recuperaron el cupo de América en Primera.

Un jugador que llegó en la crisis más fuerte en la historia del América, soportó los embates de jugar en la B, las presiones y las burlas. Marcó goles y recuperó el honor de la ‘Mecha’. ¿Merecía irse así?