27 mayo 2017 - Por: mgalvis

No hubo rescate de semestre, sino debacle: eliminado Santa Fe


Foto: VizzorImage / Luis Ramírez

En un partido opaco que volvió a desnudar la falta de jerarquía del equipo, Santa Fe empató con Alianza Petrolera y quedó eliminado de la Liga Águila 2017-1. La victoria de Bucaramanga ante América frustró las intenciones de defender el título conseguido en 2016-2.

Desde las primeras de cambio, Santa Fe comenzó padeciendo en parte de lo mismo que terminó eliminándolo de la Copa Conmebol Libertadores el martes pasado, y no necesariamente porque repitiera formación: la ansiedad.

Más que los nervios del martes, esta vez la necesidad lo hacía pretender terminar demasiado pronto todas las jugadas, de manera que aquellas que podían haber buscado un mejor futuro morían en las manos del arquero Ricardo Jerez constantemente, porque la vía de la que abusaba el rojo bogotano era la media y larga distancia.

Afortunadamente una de estas por fin encontró las mallas del arco norte del Campín a los 13 minutos, cuando Jonatan Gómez anticipó un balón en tres cuartos de terreno y de ahí supo encontrar el espacio en el borde del área sobre la medialuna para engañar al portero guatemalteco y rematar de zurda raso cerca al palo derecho.

A partir de ese momento el alivio fue notorio, y el equipo se soltó mucho más y empezó a hacer el juego que sabe, ahora explotando ahora el desespero del visitante, al que solamente le servía ganar para jugar las finales. Alianza pudo hacer poco en el resto de la parte inicial, limitado a protagonizar ataques aislados que no conseguían ni siquiera probar a Leandro Castellanos.

No obstante, lo de Santa Fe también era apenas suficiente. Aparte de un cabezazo de Carlos Henao, no hubo mayores incursiones en el área rival y Jerez controlaba las acciones con relativa facilidad.

El segundo tiempo continuó con una dinámica relativamente similar, en la que lucía por veces como un equipo acéfalo, sin buena gestión de la posesión del balón, lo que lo hacía ver inofensivo y muy vulnerable, pues el gol no era garantía suficiente para clasificar.

Justo hacia el minuto 50, esa vulnerabilidad quedó en manifiesto en el peor momento. En Floridablanca anotó el Atlético Bucaramanga y en Bogotá el árbitro Wilmar Roldán pitó un penal discutible en contra por una imprudencia de Juan Daniel Roa al saltar sobre un rival para pelear un balón llovido al área. Carlos Lizarazo convirtió y la pesadilla volvía a repetirse; ahora la obligación era la de ganar, para no esperar que América empatara.

Sin embargo, y por el contrario, el equipo visitante se sintió valiente y comenzó a meter miedo al equipo ‘Cardenal’, sabiendo que con un gol clasificaría. El desconcierto parecía ser la nota predominante entre los dirigidos por Gustavo Costas, que lucía descompuesto desde el área técnica. En pocos minutos hubo incluso dos oportunidades más de que el elenco ‘aurinegro’ siguiera de largo en el tanteador, pero ninguna se dio.

Aunque el control volvió paulatinamente, los rostros de los jugadores reflejaban la tensión y el nervio con que disputaban cada pelota y buscaban el arco. Lejos de servir de revulsivo, los cambios de Costas no pesaban y apenas si inquietaban al rival.

Hubo que esperar al minuto 81 para encontrar una opción realmente clara, cuando un laboratorio bien fabricado dejó en posición clara a Roa que la cruzó y el ingresado Stracqualursi no alcanzó a tocarla en el segundo palo.

Al final el partido dejó a ambos equipos eliminados y dejando una mala imagen al ginal del semestre.






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