26 agosto 2017 - Por: mgalvis

Derrota en un clásico que se dominó, pero nunca se descifró


Foto: VizzorImage

Atlético Nacional dominó un partido en el que siempre fue superior pero no pudo ganar ante la imposibilidad de hacer efectivo su dominio.

La superioridad futbolística del cuadro ‘Verdolaga’ era latente, pero escasa en el último cuarto de terreno, al que no podía ingresar con suficiente claridad y se limitaba a patrullar sus inmediaciones sin crear mayor peligro para un Medellín que oficiaba como local.

El equipo de Juan José Peláez no arriesgaba, pero demostraba una capacidad de despegue que podía resultar potencialmente peligrosa en velocidad, apoyada por la claridad con que Juan Fernando Quintero distribuía balones en ataque. Un primer susto lo pasó el verde cuando Edinson Toloza elevó el balón tratando de colocarlo en una de esas arremetidas de contraataque.

Al minuto 17 llegó la primera anotación por medio de la única vía por la que se había podido aproximar el ‘Poderoso’: una contra llena de toques a primera intención que definió Quintero rematando mordido pero suficientemente orientado para vencer a Armani.

Lejos de desesperar, el campeón de Colombia buscó mantenerse sereno e insistió en las mismas fórmulas que le estaban permitiendo mantener el control del juego. Esto favorecía su control de las acciones, pero no cambiaba mucho a la hora de hacerlo efectivo en el marcador.

La dinámica en el segundo tiempo no cambiaba demasiado, aunque el equipo trataba de tener más sobriedad a la hora de pisar el último cuarto. El gran despliegue de Gorka Elustondo no se complementaba del todo bien con buenas soluciones por parte de Macnelly Torres, que no lucía del todo claro y hacía ver perdido a Jeison Lucumí, que terminó cediendo su lugar a Luis Carlos Ruiz, cuya entrada permitió que la presencia en el área fuera mucho más efectiva, aunque no por ello certera.

Tras las expulsión de Andrés Álvarez, hacia el minuto 68, el ‘verde’ consolidó su control total de las acciones y se fue encima de su rival sin dejarlo respirar ni salir con claridad. Además, DIM se veía cada vez más diezmado por afecciones físicas y cedía mucho terreno.

Nacional veía de cerca el arco de David González, aunque la intensidad de sus ataques fue cediendo con el paso de los minutos y la frustración de no poder hallar el empate. Tanto el ingresado Aldo Leao como Andrés Rentería dilapidaban sendas opciones con remates que pasaban demasiado lejos del arco rival.

Los últimos intentos convirtieron en figura del remate de las acciones a González, que apagaba el incendio en que el verde convertía el terreno del equipo que oficiaba como local. Ni siquiera Quintero atinaba a sacar con claridad a su equipo, jugando con una importante merma física.

Nacional buscó por todos sus medios un empate que le fue completamente esquivo y nunca llegó.














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