Se me olvida lo que es ser hincha, sacar la bandera, gritar por mi equipo. Permanezco agazapado, ocultando un amor profundo. Es la rabieta contenida. Me disfrazo de fanático en redes sociales con un lenguaje moderado. Siento pena.Quienes me conocen, saben que amo a Millonarios. Quienes no, pensarán que soy un hincha más, además de periodista, que aprovecha sus “contactos” en beneficio propio.
No es sencillo manejarlo. Todos los días siempre salta una reflexión sobre el mismo tema: periodista o hincha. Es cierto que primero me hice seguidor del azul y que gracias a ese cariño el fútbol entró en mi vida para no irse jamás. Es tan grande el espacio que ocupa en mi corazón, que decidí irme por el periodismo cuando me di cuenta que como jugador era un buen cocinero. Varios años han pasado, enseñanzas que he tratado de transmitir a quienes me rodean. Sin embargo, la más difícil ha sido esa famosa dicotomía periodista – hincha.
Recuerdo que al principio ocultaba mi fanatismo como si fuera un pecado. Que mis colegas no se enteren y menos quienes, de alguna u otra forma, han leído mis notas. Aquí, debo confesarlo, cometí un error. Por tratar de meterme a la fuerza en esa coraza me fui al otro extremo. Una vez escribí una crónica sobre un partido que Millonarios perdió. Al día siguiente me llegaron correos, unos más decentes que otros, reclamándome por el odio inmerso en esas letras. “¿Acaso eres de Nacional o qué?” No medí lo que dije, anulé comentarios positivos hacia mi equipo por no querer meterme de hincha. Causé el efecto contrario. Si bien hay que ser neutral, tampoco es para despacharse o ignorar al equipo de mis afectos. Debí escribir lo bueno y malo.
Con el paso del tiempo vi que cada vez más periodistas revelaban ese secreto, que hasta hace unos años parecía ser un juramento de silencio llevado por los colegas de vieja data a la tumba. Incluyeron esa frase de “más pasión y menos técnica”. Son estilos y cada quien sabrá si le gusta o detesta. No los critiqué, pero tampoco quería llegar a ese punto. Necesitaba un lugar ideal, sentirme a gusto con el periodismo y mi pasión por el fútbol. Hace mucho tiempo, en clase de historia, la profesora dijo que el peor error de los colombianos consiste en generalizar. Una reflexión que retomé con tanto cariño se convirtió en el punto de partida para construir mi propio perfil de periodista - hincha.
Soy de Millonarios y me siento orgulloso, aunque también me encanta ver partidos de Santa Fe, sentarme a dialogar con amigos de Nacional, bromear, por qué no, con los resultados. Claro, siempre con respeto. Aprendí que un periodista e hincha no es aquel que solo lee, sabe y escribe de su equipo, sino que el fútbol es tan amplio, en nuestro caso el colombiano, que la historia no pasa por Millos. Hay muchos equipos que la han forjado en diferentes épocas. Unos más que otros. Debemos saber de todos, sin excepción.
Llegaron las redes sociales. Otro dilema. Si como periodista uno está expuesto, con Twitter más. Son 140 caracteres que te retratan. Como escribes, así eres. Quienes me siguen en @jeisoncifuentes verán que mi foto de perfil es la de un fanático en el estadio, con su bufanda y audífonos a la espera del pitazo inicial. Cuando lo hice, recordé que no tengo que generalizar. Tengo mis preferencias, dedico muchos trinos a Millonarios con mucho respeto, sin involucrarme en polémicas.
En muchas ocasiones opino de los demás clubes, siempre caminando en una línea de tolerancia. Cuando lo hago, no ignoro que hago parte de un medio de comunicación y que como tal cualquier cosa que escriba, así no mencione a Futbolete, me relacionará con ella. Tampoco quiero decir que me acomodo. Hay que saber opinar. El debate es sano, siempre y cuando se haga con profesionalismo y reconociendo al otro como un ser diferente, con costumbres y tradiciones que posiblemente no irán con las mías. No todos piensan (vuelve la enseñanza de no generalizar) igual.
El ser periodista – hincha de Millonarios no me ha servido –ni jamás lo usaré- para obtener beneficios. Si tengo que comprar mi boleta para llevar a mi hermana (comprar para occidental es muy caro), lo hago. A las ruedas de prensa no llevo camiseta. No pido autógrafos ni hago favores. A la hora de informar, pienso siempre en quienes me leerán y lo que a ellos les interesa saber, no lo que les gustará leer. Ante todo, la noticia, que en el caso de Futbolete es la curiosidad o anécdota. Nada más que eso.
Me encantaría acercarme a espacios de hinchas desde el periodismo. A los serios, por supuesto, ya que así como hay propuestas positivas hay otras dedicadas a destruir. Juan Villoro, el famoso escritor y periodista mexicano, capaz de escribir una novela para niños y luego inmiscuirse en la actualidad de Barcelona con una facilidad asombrosa, ante la pregunta de cómo hacer periodismo deportivo y escribir de fútbol me dijo que simplemente contara historias. El fútbol se juega en la cancha, pero también en cada ladrillo que conforma una tribuna. Allí están los verdaderos relatos y en eso el ser hincha – periodista no tiene por qué bloquearme.
>Aunque quise jugarlo el propio fútbol me enseñó que puedo serle más útil en el periodismo que en el gramado. Lateral izquierdo frustrado crecí viendo los golazos de "El Tino" Asprilla en el Parma, escuchando a Iván Mejía y leyendo el Diario Deportivo. Fanático del fútbol colombiano también adoro la liga inglesa, en especial al Chelsea. Twitter: @jeisoncifuentes Mail: jcifuentes@futbolete.com




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